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Afonías de José . A. Pamies: Surcos en el silencio. Por: Alena Collar.

 

portada

Afonías, de José A. Pamies es el poemario editado por el autor en LapizCero. Y hay que empezar diciendo que espero que no sea el último.

Tiene para mí algo que lo hace destacar entre otros libros de poesía que vengo leyendo. Tiene una voz propia.

 ( Alena Collar )

 

Afonías de José . A. Pamies: Surcos en el silencio. Por: Alena Collar.

 

 

Afonías que el autor dice que “podría ser el cauce de un río”, es para mí el cauce por donde hacer transitar la voz antes de que llegue el silencio. Con una variedad métrica que oscila entre el endecasílabo y el heptasílabo, con una musicalidad evidente- y ¡qué difícil es que quien dice ser poeta acepte que la lírica requiere musicalidad!-, es decir, con ritmo interno por mucho que no exista la rima, lo que desgrana Pamies de enorme nostalgia.

De nostalgia de, más que un mundo perdido, una geografía personal de los afectos y los lugares donde transcurrieron.  Dice por ejemplo:

 

 

Hay un lugar despedazado ayer

 

que aquí se manifiesta

 

y dice llamarse sin nombre.” (Subversiones).

 

 

 

Pero a la vez hay una búsqueda. Un ir hacia sí mismo, personal y contradictorio porque al encontrarse se topa con el posible silencio:

 

 

 

“Esto se llama silencio que siente

 

y habla monólogos sin saber

 

que rugen sin selva,

 

transgresión de soledades cómplices.” (Calla Conmigo).

 

 

 

 

 

Hay un lenguaje recogido, en este poemario. Es decir, un lenguaje íntimo, un lenguaje que desgrana la voz sin alzarla; sin querer casi, como anunciando, como testificando. Y se agradece el profundo respeto que, hacia la palabra en tanto acto creador mantiene Pamies:

 

 

 

“En los confines de la estrofa

 

algo me empuja a creer

 

que esta lápida sin nombre

 

late en una realidad mayor

 

que no comprendo

 

cuando el armazón del poema cae” ( Nada a cambio).

 

 

 

 

 

Las “afonías” a las que lleva buscar una voz a través de los impuestos silencios van marcando los estados de los poemas; las etapas de surcos y huellas por las que se avanza, los meandros helados por los que uno intenta abrirse paso ( “Hay algo por encima de las cosas/ que no podemos pronunciar”, dice en Mas allá te recuerdo, quizá en el olvido), hasta terminar este viaje, porque de un viaje interior se trata, en la única certeza, quizá aún indecisa:

 

“La poesía es la única verdad,

 

prohibido hipotecar tus alas,

 

es tarde ya para cambiar de empresa”

 

 

 

Como dice en su último poema: Profesión y oficio.

 

 

 

No debe cambiar Pamies de empresa. Es un excelente Poeta.

 

 

 

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