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Contemplar los Alpes. Una Exposición a través de sus imagenes. Por : Catherine Beaume.

Una exposición en la Biblioteca de Grenoble, Francia, ciudad que  pretende a veces  ser la capital de los Alpes, explora a través de cuatro siglos (1515-1908) y cien libros raros las miradas cambiantes de los habitantes del Arco alpino sobre sus “montes sublimes”, con una gran variedad de desde los grabados en madera o cobre y las litografías de los álbumes  hasta las primeras fotografías del Monte Blanco. Las montañas serán recorridas por pastores, cazadores, soldados y comerciantes, y científicos antes de volverse el dominio de los deportistas.

 ( Catherine Beaume )

Contemplar los Alpes. Una Exposición a través de sus imagenes. Por : Catherine Beaume.

 

Las primeras miradas estaban teñidas de temor. La montaña era el dominio de todos los dioses acompañados de trueno y relámpagos que devoraban el ganado y la gente.  Una de del Monte Blanco se llama todavía el Monte Maldito. No podemos reproducir aquí el dragón que aterroriza a un viajero en uno de estos libros; podemos evocar las divinidades, dueñas de con las banderas que los habitantes del Nepal cuelgan en todas partes antes de trepar con mucha valentía los Himalayas. Los únicos motivos para aventurarse en parajes tan hostiles eran el comercio y la guerra.  La primera escalada conocida fue la del Mont Aiguille, el Picacho inasequible, cuando el rey de Francia mandó una tropa importante con cuerdas y escaleras  en junio de 1492 para vencerlo. Jacques Signot describirá la expedición en 1515.

 

Con el retroceso de los glaciares en la época del Renacimiento la exploración se vuelve más fácil. Josias Simler, un teólogo suizo, escribe el primer tratado sobre los Alpes del Valais en 1574.

Durante el siglo XVII los territorios alpinos son un objetivo para los Borbones y los Habsburgos. Se publican numerosas obras topográficas, todavía con algunas imágenes de dragones.

Durante  el siglo XVIII son los escritores que nos hablan de la montaña. Jean Jacques Rousseau  había titulado al principio Cartas de dos amantes viviendo en una pequeña ciudad al pie de los Alpes lo que sería La Nueva Héloïse.  Numerosos autores románticos se refieren a la montaña: Goethe y Schiller, Byron y Shelley, George Sand, Victor Hugo y Lamartine.

En 1741 Albrecht von Haller con su Oda a los Alpes publicada en Bern incita a descubrir los glaciares, principalmente el Mar de Hielo que llega en Chamonix y lo que llama las neveras, es decir las montañas altas de donde vienen estos montones de hielo hasta la llanura.

 

A fines del siglo de las luces los Alpes son un laboratorio internacional. Es la época de los sabios alpinistas, el primero es Horace Bénédict de Saussure. En sus largos discursos científicos añaden algo de pintoresco. Dominique Villars escribe la Historia de las plantas del Dauphiné con láminas detalladas. Los estudios y exploraciones se trasladan a Italia, en los Dolomitas y el Monte Rosa.

Estos sabios alpinistas trepan las cumbres que son a la vez las más altas y las más asequibles, el Monte Blanco, El Monte Rosa, la Jungfrau. Son el doctor Paccard y Jacques Balmat que escalan el Monte Blanco en 1786, pues Saussure lo hace en 1787.

 

La Revolución francesa y las guerras de Napoleón frenan el desarrollo de la exploración.

 

La época siguiente es la de los montes sublimes, de los Alpes ilustrados, estampas de los paisajes. Gracias al acondicionamiento de los puertos de montaña los viajes son más cómodos. Para estos viajeros privilegiados se publican álbumes lujosos en Londres, Ginebra y París.

 

Con la revolución industrial, después de los científicos y otra gente acomodada son los jóvenes británicos que emprenden el Gran Tour (de Europa) con estancia obligatoria en los Alpes. Aparecen las guías de viaje, el más famoso es  el Baedeker. Empieza la moda del termalismo y de los primeros viajes para alumnos (ilustrados por Töpfler con grabados  de chicos con pequeños trineos) y la llegada de americanos.

Las numerosas escaladas y las publicaciones espectaculares hacen que el Monte Blanco esté muy de moda. Con el desarrollo de la litografía se editan en Londres y París  álbumes más baratos describiendo todos los macizos hasta la extrema punta sur, Niza, como el álbum del Dauphiné o  el álbum Niza y Saboya.

El siglo XIX ve nuevas expediciones científicas. Se construyen refugios pequeños para permanecer y estudiar la fauna, la flora, la geografía, la glaciología y la meteorología. La fotografía ayudará para afinar la topografía. El primer álbum fotográfico  publicado en 1860 con motivo de la visita de Napoleón III (cuando Saboya fue unida a Francia)   al Mar de Hielo escenifica otra vez  el Monte Blanco. La litografía será utilizada hasta finales del siglo. Los pintores empiezan ellos también a representar los paisajes de montaña y seguirán haciéndolo durante una  larga parte del siglo XX.

Entre 1855 y 1865, 10 años, todas las cumbres, o casi todas, serán conquistas por británicos o casi solo por británicos que crean el Alpine club, citaremos los nombres de Coolidge, Whimper, que se desplazan en todos los macizos sin cuidado de las fronteras. Nacen los clubes alpinos  en Francia, Italia y Suiza. Con tanta valentía empiezan también los accidentes, una litografía representa la catástrofe del 14 de julio 1865 en el Monte Cervin, con personajes cayéndose uno detrás del otro de una torre de  roca ,  que evoca otra catástrofe de unos 150 años más tarde.

Con el siglo XX, los Alpes se vuelven el área de juegos de Europa, la escalada practicada solo como ocio transforma la organización de la vida en los valles. Los abuelos pastores, cazadores de gamuzas y de cristal de roca que iban cada vez más alto en las pendientes habían hecho de guía para los ingleses, los nietos trabajan casi la mitad del año en el turismo y esta evolución se acelerará con el desarrollo del esquí.

 

Los primeros Juegos olímpicos de invierno se inauguran en Chamonix en enero de 1924, homenajean a estos descubridores de las riquezas múltiples de la “columna vertebral” de Europa del Oeste, descubridores sin fronteras en sus temas, enamorados de los Alpes enteros.

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  • Amando Carabias

    octubre 11th, 2011

    Interesante exposición, muy bien contada.

  • Flamenco Rojo

    octubre 11th, 2011

    Catherine, me encanta lo que cuentas y como lo cuentas…Tiene mucho mérito.

    Un beso

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