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Escribir en la Red. Por : José Julio Perlado

Como en otras publicaciones ya ha ocurrido, ahora un “Curso de escritura creativa” dedica unas páginas a las nuevas tecnologías, aquellas que abordan precisamente la escritura literaria en la Red. Tema muy actual, muy vibrante, el presente transformado en teclado instantáneo, los nuevos modos de la hiperficcción, el mundo de la literatura móvil, el universo de la escritura participativa. El vasto horizonte de la creación y de la comunicación abre sus puertas a casi infinitas aventuras, entre ellas a las llamadas wikinovelas o wikirrelatos – esas ficciones narrativas (más extensas las primeras, más breves los segundos) de creación colectiva en las que participan varios autores en pie de igualdad. También a las llamadas blogonovelas, que consisten, como se sabe, en blogs escritos como un diario personal, aunque su autor no aparezca mencionado en la ficción, sino ocultándose tras la identidad de un personaje. La trama de una blogonovela – como es bien conocido por los apasionados de la Red -, se va desarrollando generalmente en tiempo real; y a su vez, los lectores pueden interactuar con el personaje principal mediante comentarios introducidos en foros, chats o redes sociales. ( José Julio Perlado ).






Escribir en la Red. Por : José Julio Perlado.


Es un mundo nuevo, un mundo sin fronteras en el que el lector no sólo lee sino que participa tomando decisiones y aportando opiniones. Umberto Eco, en “De los espejos y otros ensayos”, se hacía la pregunta sumergida en lo profundo del tiempo: ¿fue bueno que se aprendiera a escribir? Y recordaba el episodio contado por Platón, cuando el faraón reprocha al dios Toth precisamente el haber inventado la escritura. Se acabó, le dice, el hombre ya no conseguirá cultivar sus pensamientos y su interioridad, porque tú le estás enseñando a objetivar su alma en tablillas y papiros. Adiós, memoria; ahora los hombres aprenderán a recordar mediante esos medios bastardos. “Parece un discurso actual – dice Eco – sobre las minicalculadoras y constituye una curiosa filípica que dan ganas de atribuir a un Sócrates, nada inclinado a escribir. Menos mal que Platón escribió en su lugar y después de algunos millares de años nos damos cuenta de que la invención de la escritura no impidió, por ejemplo, a Proust cultivar tanto la memoria como su interioridad.”

Escribir atrae y escribir imanta el cerebro y los dedos. “Lo bueno del ordenador – dijo también Umberto Eco en “Sobre literatura” – es que estimula la espontaneidad; escribes de un tirón, deprisa, lo que se te ocurre. Pero el uso del ordenador concierne sobre todo al problema de las correcciones, y por lo tanto de las variantes.”

¿Escribir o no escribir? La atracción del ordenador y la llamada urgente de la pantalla – antes era la llamada (sin duda menos urgente) de la página – han llevado a reflexionar sobre la cara y la cruz del escribir y en ocasiones – como ha hecho brillantemente Juan José Millás – en las perplejidades y sorpresas del oficio. “Escribir está bien – ha dicho Millás en uno de sus “Articuentos” con su muy personal ironía –porque a veces no escribes, y eso te llena de remordimientos. Yo empiezo a escribir a las seis de la mañana, al menos es lo que he hecho creer a todo el mundo. Pero a las seis de la mañana estoy en la cama, despierto, con la conciencia intranquila, jurándome que en un cuarto de hora me levanto. Y a las siete sigo en la misma situación. Y a las ocho. Algunos días no me pongo delante del ordenador hasta las nueve o las diez. Quiere decirse que he estado tres o cuatro horas no escribiendo. Y no hay nada que canse tanto como no escribir.

(…) No escribir es espantoso. Lo malo del día en el que comienzas a escribir, es que ese día comienzas a no escribir también. Por lo general, los críticos sólo ven lo que escribes y te juzgan por ello; si vieran lo que no escribes, tendrían mejor opinión de ti: lo que no escribes es genial. Tengo dos novelas no escritas que bastarían para pasar a la posteridad de no ser porque no hay manera de leerlas. Y tres volúmenes de cuentos. A los cuentos les viene muy bien la no escritura, mejor que la escritura, por la tensión literaria que produce el silencio.”

Mientras tanto la pantalla espera. A Millás y a nosotros. Desde el fondo de su luz blanca y su atrayente parpadeo aguarda a que nos despojemos del no escribir para lanzarnos a escribir cruzando la Red de un lugar a otro.

 

 

 

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  • Amando Carabias

    julio 1st, 2013

    Cuánta razón tiene Juan José Millás, y qué buen artículo has escrito José Julio

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