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La Casa Museo de Rembrandt en Ámsterdam. Por Virginia Seguí

 

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Entrada de la Casa Museo de en Ámsterdam

 

¿Cómo vivían los artistas que hoy llamamos clásicos?… ¿cómo era su casa, su lugar habitual de residencia donde imaginaban sus obras?…

A menudo pensamos en ellos como personas  al margen de nuestras vidas; envueltos en un halo de misterio y de magia, sin darnos cuenta de que fueron lo que todos nosotros; seres humanos que muy frecuentemente tuvieron angustias económicas, problemas de pareja, dificultades para realizar su obra, quebraderos de cabeza en fin, como todo el mundo.

Virginia Seguí realizó un viaje a Holanda hace un tiempo y allí descubrió la casa de Rembrandt; hoy nos acerca a este artista a través de esta. Un sugestivo recorrido al que invitamos a nuestros lectores/as.

Todas las fotografías son originales y propiedad de nuestra redactora.

 

 

 

 

 

La Casa Museo de Rembrandt en Ámsterdam. Por Virginia Seguí

 

Autorretrato1639Rembrandt Harmenszoon van Rijn nació el 15 de julio de 1606 en un molino de la ciudad Leiden a orillas del Rin, era el penúltimo hijo del molinero Harmen Gerritz van Rijn y de Neeltgen van Zuybrouchk, la hija de un modesto panadero; no obstante la familia era una familia acomodada que vivía con acomodo y sin problemas económicos pudiendo alimentar a sus numerosos  hijos sin penurias; el futuro pintor nació al comienzo de una era de paz y prosperidad para Holanda tras la obtención de su independencia lo que, sin duda, favoreció el florecimiento de una sociedad burguesa en cuyo seno se desarrollaron la industria, el comercio y la cultura todo ello en aras de la prosperidad nacional.

El joven Rembrandt se formó en su ciudad natal, parece ser que su padre favoreció su formación académica teniendo acceso, junto al menos unos de sus hermanos, a la Universidad fundada en la ciudad por Guillermo el Taciturno en la se matriculó para cursar la carrera de Humanidades; no obstante al cumplir quince años abandonó los estudios para dedicarse a su gran vocación: la pintura.

En su ciudad natal no existía un gremio o gilda de pintores; y por ello había pocas formas de acceder a los estudios de pintura como sucedía en Amberes y/o Ámsterdam; así pues fue un artista local, llamado Swanenburch con conocimientos de la pintura italiana, quien le inició en el pictórico aunque parece que solo pudo enseñarle sus principios más elementales; su padre, convencido de lo poco que este pintor podía enseñarle, le envió a Ámsterdam para que aprendiera en el taller de Lastman, otro pintor también de formación italianizante, el cual parece tampoco tenía demasiado que enseñarle; por lo que Rembrandt regresó a los pocos meses a Leiden donde practicó el de la pintura partiendo de los conocimientos adquiridos hasta entonces y guiado por su propia intuición; como en su ciudad natal vivían otros dos jóvenes que tenían sus mismos intereses, los pintores Jan Lievenx y Gerard Dou, formó un grupo con ellos que al decir de algunos trabajaba con gran celo y conseguía buenos resultados; el poeta holandés Groningue comentaba, hacia 1629, que Rembrandt y Lievens eran dos adolescentes, imberbes, pero célebres por su trabajo como pintores. Rembrandt se mantuvo en Leiden hasta la muerte de su padre en 1630; al año siguiente, tras dejar acomodadas a su madre y a su hermana, marchó a Ámsterdam con su modesta herencia en busca de su fortuna como pintor.

Una vez allí se instaló en la casa de un comerciante de obras de arte llamado Uylenbruch con el que puede decirse formó una especie de sociedad aportando unos mil florines, de la herencia de su padre, en el negocio de AutorretratoconSaskiaantigüedades del comerciante quien en contrapartida le proporcionaba clientes que realizaban encargos Rembrandt de retratos y otras pinturas de diversos temas. Este comerciante tenía una prima llamada Saskia por la que Rembrandt sintió pronto gran interés utilizándola de modelo para varios de sus trabajos y con la que finalmente acabó casándose en junio de 1634.

Fue en 1639 cuando Rembrandt compró su primera casa en Ámsterdam por la que pagó trece mil florines; estaba situada en la Joden Breestraat o calle Ancha de los Judíos; casa que actualmente se ha ubicado el Museo que el pintor tiene en esta ciudad; se sitúa en la parte vieja o Oude Zijde; zona en la que también se encuentra la más antigua de las cuatro sinagogas de la ciudad, hoy también convertida en Museo.

Se trata de una casa de dos pisos y planta baja, construida en ladrillo con bandas de piedra, decorada con una guirnalda, su fachada posterior da a un canal muy transitado por barcazas repletas de mercancías rumbo al puerto.

La casa en una casa más de las que se construía en la ciudad por esas fechas y de las que conocemos y podemos ver en muchas de las pinturas de interiores holandeses lugar común de los pintores holandeses quienes no se cansaban de reproducirlas en sus obras. La visita a la casa del pintor hoy Museo de Rembrandt nos permite muchos de los aspectos más significativos de la vida cotidiana de los holandeses del siglo XVII; para ubicar en ella el museo ha sido reformada en su interior procurando que recuperase el aspecto que y la decoración que tenía en la época en la que el pintor vivió en ella utilizando para ello muebles y objetos que aparecen en el inventario que se realizó cuando Rembrandt, acuciado por las deudas, tuvo que venderla; lo que nos permite conocer con bastante fidelidad la vida cotidiana del artista y su familia

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En las habitaciones destinadas a dormitorio podemos ver unas curiosas camas conformadas o empotradas dentro de una especie de armarios; no exentas como las actuales; destacan también otros de sus mueles, como curiosas sillas de madera con asiento triangular y alguna otra que vemos situada una tarima de madera, probablemente con la finalidad de aislarlas del frío invernal; en la cocina observamos la tradicional fuente tan frecuente en la pintura holandesa; y en casa del uno de los mejores pintores grabadores del país no podía faltar tampoco una prensa que, sin duda, utilizaría para realizar sus muy numerosos y famosos grabados.

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En esta casa nacieron los cuatro hijos que tuvo con Saskia de los que solo sobrevivió Titus, su esposa se fue debilitando por los partos y enfermando de gravedad de forma que cuando en 1642 se dio cuenta de su estado, pocas semanas antes de su muerte, hizo testamento dejando a Rembrandt como su heredero universal y tutor de su hijo Titus; aunque estableciendo en él una condición muy perjudicial para el pintor; ya que establecía que un nuevo matrimonio le haría perder la tutela sobre su hijo lo que, dado su amor por su hijo, le impediría volver a casarse; algo que fue una desgracia para Rembrandt quien se quedaba solo teniendo a cargo a un hijo de pocos meses; era un hombre vigoroso y apasionado de treinta y seis años cuando Saskia lo condenó a una viudez perpetua; no era un hombre mujeriego ni era dado a mantener relaciones con mujeres ocasionales y caprichosas con las que no pudiera mantener una relación de afectividad; Rembrandt no era un artista romántico que necesitase amoríos turbulentos; él amaba la normalidad de su vida cotidiana;  de modo que muy pronto quedó a merced de la nodriza que contrató para alimentar a su hijo; quien tras unos años de relación y ante la negativa del pintor a casarse con ella, le denunció pidiéndole daños y perjuicios alegando que había faltado a sus promesas y complicándole la vida. Tras ella llegó Stella y finalmente, en 1649, Hendrickje Stolffels quien se convertiría en su nueva ama y en su nueva compañera con la que no pudo casarse para no perder la tutela de Titus, que era muy querido por ambos.

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El pintor tampoco había tenido la precaución de inventariar, en su momento, sus bienes y diferenciarlos de los de su esposa Saskia lo que también le trajo problemas pues,  al no quedar claro qué le correspondía a Titus por herencia legítima, fue denunciado por algunos familiares de su esposa que le reclamaron bienes y propiedades con la excusa de querer favorecer a Titus. Todas estas circunstancias hacen que, en conjunto, este largo periodo de siete años, desde la muerte de Saskia hasta la llegada de Hendrickje, sea el periodo más oscuro de la vida del pintor muy diferente a los siete años vividos con Saskia en la su casa de Ámsterdam.

InteriorCasaRembrandtconprensaRembrandt pintó muchos de sus más famosos cuadros en el estudio que tenía en la primera planta de esta casa; algunas de estas obras decoran actualmente las paredes del Museo dedicada al pintor. La ubicación de la casa en pleno barrio judío facilitó la relación del pintor con muchos de sus vecinos con los que el pintor congeniaba mejor que con burgueses de la ciudad; muchos de estos israelitas le  proporcionaron trabajo encargándole retratos y pinturas.

El trabajo del pintor como grabador es importante y el Museo cuenta con una muestra muy interesante de aguafuertes, grabados y dibujos; que incluye autorretratos, paisajes, obras de tema religioso o mitológico que conforman una de exposición de gran calidad.

 

Como corresponde a todo buen pintor el Museo cuenta también con un gabinete de curiosidades; en el que podemos apreciar la faceta coleccionista del artista; en esta especie de almacén en el que encontramos diseminados multitud de objetos de todo tipo entre los que destacan los pertenecientes al mundo animal y mineral y artístico; en esta última categoría podemos ver obras originales de otras culturas, reproducciones de obras de la Antigüedad clásica, porcelanas, etc.; en fin un mundo lleno de objetos de todo tipo que el pintor coleccionaría por simple gusto y/o para utilizarlos en caso necesario en la realización de sus obras.

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Como ya hemos indicado Hendrickje Stofelfels llegó en 1649 para asumir la dirección de la casa del pintor y pronto se convertiría en una compañera para Rembrandt; compartiendo con él los últimos y difíciles momentos que el pintor vivió en esta casa de Ámsterdam, antes de iniciar la segunda etapa de su vida en la que encontrará nuevamente la estabilidad; antes de esto tuvo que afrontar el reconocimiento de su ruina económica, al ser declarado insolvente por sus acreedores, entre los que se encontraba el que le había vendido su casa y otros que le habían prestado dinero para sus inversiones en antigüedades y negocios, al parecer algo fantásticos, como una expedición a la India para la obtención de perlas y especias que no llegó a buen término; cuando Rembrandt fue a declarar sobre su quiebra la justificó por pérdidas en el comercio por tierra y mar; fue entonces cuando se realizó el inventario de sus bienes encontrando que pese a su gran valor no llegaban a cubrir su pasivo; al parecer era propietario de pinturas de Van Eyck, Lucas de Leyden, Quintín Metsys, Rafael, Bassano, Giorgione y Palma, y de innumerables grabados y curiosidades, entre ellas la máscara del príncipe Mauricio de Orange; así como porcelanas, armaduras, vestidos, corales, astas de ciervos, instrumentos de música, libros, etc.; por la venta de las pinturas y el mobiliario obtuvo 4964 florines, un zapatero le compró la casa por 11218 florines; no obstante seguía en la quiebra; esta fue la triste forma en la que Rembrandt tuvo que abandonar su casa del barrio judío de Ámsterdam.

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No obstante el pintor ha vuelto a ella, parte de su vida y de su obra está presente hoy día en su Museo; y puede verse y palparse, solo hace falta visitarla, cuando vayas a Ámsterdam no dejes de hacerlo y disfrutaras de un buen rato además de conocer mejor la vida y la obra de este magnífico pintor holandés al que todos admiramos, como adelanto tienes este articulo… lo demás es cosa tuya… que te diviertas

 

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  • leer mas

    febrero 13th, 2014

    Me ha encantado vuestro articulo y me ha sabido a poco pero ya sabeis lo que dice el dicho “si lo bueno es breve es dos veces bueno”. Me gustara volver a leeros de nuevo.
    Saludos

  • Alenarte Revista

    febrero 16th, 2014

    Leer mas: Te aprobamos el comentario y eliminamos los enlaces. Tus enlaces no tienen nada que ver con los temas que trata nuestra revista. Vamos a ser muy bien pensados y a creer que realmente es cierto lo que dices; si es así, te animamos a volver cuando quieras.
    Saludos cordiales.

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