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La moda y el Arte. Los vestidos de la Virgen. Capítulo I. Por Virginia Seguí

 

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Estudio de ropajes para la de La Piedad. Gustavo Moreau. S. XIX

     Los artistas que a lo largo de los años han representado la imagen de la Virgen han intentado siempre representarla dentro del canon de belleza de su tiempo; dado que sobre esta cuestión no existe información normalmente se opta por una adecuación de sus vestidos a la época en que vivió dentro de lo que cada artista conocía de ese tiempo remoto y/o representarla como a una mujer de su tiempo lo que nos permite conocer, a través de su indumentaria, las modas contemporáneas al tiempo de la representación; en esta primera fase veremos cómo los artistas de la Antigüedad representaron su ropajes hasta la época bizantina; teniendo en cuenta que en muchos países del este de Europa  esta estética se mantiene hasta nuestros días.

(Virginia Seguí)









La Moda y el Arte. Los vestidos de la Virgen María. Capítulo I. Por Virginia Seguí


Montaje Natividad con el buey y la mula y el niño en soledad.

Montaje Natividad con el buey y la mula y el niño en soledad.




Ahora que está tan de moda hablar sobre lo que recogen o no los Evangelios sinópticos; es obligado decir que respecto a la historia de la Virgen son bastante escuetos; la Virgen cuya figura destaca en el culto católico ocupando un lugar preeminente apenas aparece en ellos y cuando aparece su posición es bastante pasiva, incluso apenas habla; Réau en sus estudios sobre indica que San Bernardo, revitalizador medieval del culto a la Virgen, mencionaba que respecto a María éstos únicamente recogen cuatro ocasiones o escenas de su vida en las que tome la palabra: la Anunciación, la Visitación, los reproches que hace a su hijo tras su estancia demasiado prolongada en el templo y durante las Bodas de Cana indicándole a Jesús la escasez de vino.CrucifixionDinastiaMacedonia_S

San Juan es el único evangelista que menciona la presencia de la Virgen al pie de la cruz en la que fue crucificado su hijo; y el propio Jesús no demuestra demasiado apego hacia
ella; tras su muerte se aparece antes a María Magdalena que a su madre; algunos han justificado esta circunstancia por su natural humildad, que le habría llevado a pedir a los evangelistas que en sus escritos destacaran sobre todo la vida y los hechos de su hijo al que no quería hacer sombra, destacando en ella primordialmente su papel de madre.

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Sin embargo, la propia dinámica del Cristianismo y el interés por su difusión han hecho que los creyentes, desde fechas muy tempranas, buscasen acercar la vida de Jesús y la de su madre a su cotidianeidad; aferrándose a las cuestiones mas próximas y sustanciales para ellos; imaginando y creando leyendas que realmente no tienen un fundamento evangélico; Alfred Maury estudioso de estos temas en su obra Essai sur les légendes du Moyen-âge, plantea que algo así debió suceder desde principios del siglo V en Siria; y que a falta de testimonios reales y verídicos se realizó una especie de trasposición entre la vida de la Virgen y la de su hijo, ya que de la de éste existían muchos más detalles.

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Representación del Concilio Éfeso


No obstante el tuvo dificultades en sostenerse ya que la Virgen no había sufrido martirio, no había realizado milagros y tampoco existían reliquias corporales suyas, cuestiones fundamentales para establecer y mantener su culto. A partir de año 431, en el que se realizó el Concilio de Éfeso, su imagen comenzó a revalorizarse al declararla por primer vez oficialmente los padres de la Iglesia Madre y Esposa mística de Dios encarnando la personificación de la Iglesia (Agia kai theotokos).

Pese a esto el culto a la Virgen tuvo un camino difícil al tener que luchar también contra la  visión negativa que el cristianismo primitivo tenía sobre la mujer heredada del ascetismo oriental; otras figuras bíblicas femeninas como Eva eran consideraban un instrumento del demonio; tanto es así que años después durante el concilio de Mâcon, un obispo declaró que una mujer no podía ser llamada criatura humana y este no es un ejemplo aislado, pues en general este animadversión hacia las mujeres ha persistido en el seno de la Iglesia durante siglos.

Pese a todo esto el culto a la Virgen acabó triunfando y desde oriente a occidente sus imágenes fueron cada vez más frecuentes y solicitadas; los artistas que tenían que representarla se inspiraron en todas esas leyendas que se

Virgen de los Doores. Guido Cagnacci. S. XVII

Virgen de los Dolores. Guido Cagnacci. S. XVII

habían ido formando respecto a su vida, su figura y su culto; la propia Iglesia incrementó el número de fiestas dedicadas a la Virgen que tenía el calendario litúrgico, nuevamente siguieron el ejemplo del que ya tenían calcándolo del cristológico: la Natividad de María el 8 de septiembre, la Anunciación el 25 de marzo, La Purificación de la Virgen el 2 de febrero, la Visitación el 2 de Julio, la Asunción de la Virgen el 15 de agosto y la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre (culto instituido por Pio IX en 1854); a esto cabe añadir la fiesta de los Siete Dolores de la Virgen el 15 de septiembre, la Expectatio o Espera de la Natividad, el 18 de diciembre y La fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre.

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Inmaculada Concepción. Vermon. Siglo XIX

Durante el periodo inicial del Cristianismo, denominado Paleocristiano, se realizaron diversas representaciones de mujeres en diversas actitudes que pese a no tener la certeza de que representen a la Virgen, en muchos casos, se les ha atribuido esa finalidad; aunque lo más probable es se trate de imágenes de fieles creyentes o beatas.

La ausencia de representaciones reales de la Virgen y la necesidad de representarla condujo a una búsqueda exhaustiva de imágenes, valorándose todas las opciones entre ellas la existencia de alguna aunque en ella no hubiera intervenido la mano humana como sucedía en el caso de Cristo; pero no existían tampoco representaciones aquiropoetas o aquerópitas; también intentaron encontrarse los retratos que según contaban las leyendas San Lucas había realizado de ella, lo que llevo al evangelista a convertirse en el patrón de los pintores.

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San Lucas retratando a la Virgen. Van Heemskerck. 1545


Tampoco eran creíbles las descripciones que de ella existían en los textos que al no poderse comprobar no podían  tener ningún valor histórico; por ejemplo Nicéforo indicaba sobre ella que: “era de talla media, con rostro alargado, cabellos rubios y dedos finos”. San Agustín reconoce que los supuestos retratos de que existen de la Virgen eran demasiado diferentes para ser verdaderos y que era necesario convencerse de que el rostro de la Virgen no se conocía; algo en lo que todos están de acuerdo es en su belleza corporal; Alberto Magno afirma que: “era la mas bella de todas las hijas de los hombres




Si esto sucede con su aspecto físico qué no sucederá con respecto a su indumentaria, está claro que los artistas plásticos al representarla no tenían ninguna referencia real de ella y que en todos

La Virgen de la leche. Pisanello

La Virgen de la leche. Pisanello

casos debían imaginársela; para ello utilizaron varias soluciones; la primera de ellas supone su contemporización, solución que se convierte a su vez en una fuente de información sobre los gustos, costumbre y las modas de su época; la segunda vía sería la reproducción arqueológica lo que requiere lo contrario, si puede decirse así, el conocimiento por parte del artista de las época, los gustos, costumbres y modas del momento en que sucedieron los hechos; y finalmente la tercera vía sería la idealización solución que en cierto modo tiene algo de las dos anteriores ya que al artista en su idealización le sería difícil sustraerse tanto a las modas, usos y costumbres de su época como al sustrato de imágenes y conocimientos aportados por su formación cultural.

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En el primer arte cristiano no existen representaciones de la Virgen, los mosaicos de las Grutas Vaticanas, fechados en el siglo III, inscritos en el mausoleo construido por la familia de los Julios, presentan temas ya cristianos pero todavía dotados de un ambiguo simbolismo que denota influencias paganas; entre ellos no aparece la figura de Virgen. En las pinturas de las Catacumbas romanas sí existen representaciones de mujeres que como ya hemos indicado se han querido interpretar como posibles imágenes de la Madre de Dios; concretamente en las de la Cappella Vellata de la Catacumba Priscila en la que está representada una figura de mujer que aparece sentada con un niño en los brazos al que parece estar alimentando; y que por similitud con otras imágenes posteriores de la Virgen se ha considerado como una de las más tempranas; podemos ver también otras figuras de mujer, con diversas actitudes, a veces como orantes; otra de ellas, que también nos hace recordar representaciones posteriores de la Virgen, está situada en un arcosolio del cementerio romano Maius, en este caso además de los brazos levantados como en oración tiene la imagen de su hijo sobre su pecho; muy similar a las representaciones bizantinas de la Virgen en Majestad o Blacherniotissa, que Réau define como la Orante madre; en este caso sus ropajes parecen más ricos y su cuello aparece adornado con una especie de collar.

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Las imágenes mencionadas tienen un aspecto curioso presente tanto hombres como mujeres como es la similitud en sus vestimentas pese a su diferencia de sexo; ambos visten una prenda habitual en el mundo romano desde el siglo IV denominada: pénula o paenula; que ha sido definida: como un gabancillo encapillado, de lana ó piel, utilizado para viajes y lluvias; de procedencia etrusca que fue muy utilizada por las milicias al ser muy útil para la vida en los campamentos haciendo las veces de capote y que pronto fue una prenda habitual entre las clases mas desfavorecidas; en este caso, como puede apreciarse, su parte delantera está recorrida por dos franjas, que en ocasiones pueden ser dobles, superpuestas o bordadas sobre la tela, que partiendo de los hombros se extienden hasta la cintura o hasta el final de la prenda. Este tipo de franjas también puede verse en las túnicas coptas o peragaudios, aunque éstas suelen llevar también otras decoraciones como cenefas o medallones normalmente destinadas a los oficios religiosos.

BlankernitissaSanMarcosdeVenecia.XI-XIIEl Papa Sixto III, tras el Concilio de Éfeso en el que se había reconocido cierto estatus a la Virgen María al declararla: Madre de Dios, construyó en Roma la Basílica de Santa María la Mayor, en ella se realizaron una serie de mosaicos en los que aparecen imágenes de la Virgen recreando escenas de la infancia de Cristo; las representación presentan una clara influencia de la iconografía imperial bizantina, aunque el atuendo de la Virgen es bastante simple basado en la indumentaria habitual romana femenina, un vestido largo y ajustado que podía ser de lana, lino o algodón, sin cinturón y de manga corta, abierto en la espalda pero con unas cintas para poder cerrarlo y ajustarlo, sobre esta especie de túnica se colocaba la stola o especie de manto largo y rectangular similar a las togas masculinas, con ella podían cubrirse la cabeza cuando la ocasión lo requería, otras veces se cubrían previamente con un velo que luego cubrían nuevamente con la ya citada stolaEvangeliosRabbula_s.VI

En época bizantina es el atuendo más común en las imágenes de la Virgen tanto en pintura como en mosaicos, siendo sus ropajes de tono oscuro y en ocasiones aparecen decorados con cenefas, bandas u orillos dorados; todo el esplendor de las vestimentas femeninas bizantinas eran patrimonio de la emperatriz y su corte que son representadas en escenas contiguas a las religiosas; sin embargo la Virgen, aunque sencilla, usurpaba en cierta manera la supremacía de la emperatriz al aparecer con frecuencia entronizada al modo romano como para expresar su superior categoría aunque, en este caso, fuera como Madre de Dios. Existen también ejemplos en pinturas, marfiles de dípticos o cubiertas de Evangeliarios, en piezas textiles, miniaturas, esmaltes, etc., en los que su vestimenta es algo más lujosa.

Es evidente que si bien en los primeros momentos del Cristianismo resulta difícil encontrar representaciones de la Virgen; con el  paso del tiempo a lo largo de Edad Media el culto a María o mariolatría fue en aumento, popularizándose su imagen; de forma que podemos verla representada en todo tipo de objetos y soportes, pese al inicial carácter misógino de la sociedad en general y sobre todo de las autoridades eclesiástica; quedando clara la devoción mariana de los cristianos de base.

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La imagen tipo de la Virgen bizantina continuó vigente en Oriente repitiéndose hasta el siglo XV e incluso fue exportada a Rusia en donde aún podemos ver iconos de la Virgen de tipología similar; no ocurrió lo mismo en Occidente donde los artistas fueron renovando y actualizando su imagen y adecuándola a cada momento cultural o/y movimiento artístico, pero de todo esto hablaremos otro día.




Natividad Peribleptos. Mistra

Natividad Peribleptos. Mistra




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  • Pilar Moreno Wallace

    mayo 19th, 2013

    Es interesantísimo. No me había nunca parado a reflexionar sobre la indumentaria de la Virgen. Gracias, Virginia, por toda esta información.

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