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La música de Sefarad : “la tierra más hermosa”. Por: Alfredo Rodríguez.

Si el mes pasado dedicaba mi artículo mensual a la música klezmer, la propia de los judíos de la Europa oriental, esta vez voy a detener mi mirada sobre los ritmos de los habitantes de Sefarad (“la tierra más hermosa”), esos sefarditas expulsados en el año 1492 del solar peninsular en el que llevaban viviendo al menos desde el siglo IV, que siguieron conservando sus costumbres, su cultura y ese castellano antiguo que les servía de vehículo de comunicación.

( Alfredo Rodríguez )

 

 

 

 

 

La música de Sefarad : “la tierra más hermosa”. Por: Alfredo Rodríguez.

 

 

Y no solo eso, sino que además lo extendieron por todo el Mediterráneo y todavía hoy sigue siendo un idioma vivo hablado y cantado. Gracias a ellos todavía hoy, más de 500 años más tarde, conocemos viejos cantares, antiguos romances que se cantaban en los lejanos tiempos medievales.

La música sefardí es un auténtico crisol de las tres grandes tradiciones religiosas que convivieron en aquella península Ibérica hasta el siglo XV, ya que, por un lado, los judíos utilizaron cantares, coplas y romances cristianos que adaptaron a sus particularidades culturales, a los que acoplaron los instrumentos musicales árabes dando así lugar a un patrimonio musical bien conservado y que está sabiendo adaptarse a los nuevos tiempos para entrar de lleno en eso que se llaman músicas del mundo.

 

 

 

 

 

 

Eso lo ejemplifica muy bien la israelí Yasmine Levy, que graba sus discos en el sur de España y mezcla de una forma maravillosa esos viejos cantares con los ritmos flamencos para incidir aún más si cabe en la rica fusión de culturas que supone la música sefardí.

Los lugares que acogieron a esos judíos expulsados por los Reyes Católicos, también han ido influyendo sobre esas melodías dando lugar a ritmos en los que se notan los aires griegos, búlgaros, turcos o norteafricanos, ejemplo de una permeabilidad que solo ha venido a enriquecer la tradición cultural de esos judíos que nunca olvidaron cual era su solar original. Precisamente hace unos años la riqueza de esa tradición, ese mantener viva una tradición enraizada en la península, les fue reconocido a las comunidades sefardíes por los Premios Príncipe de Asturias.

 

 

 

Esa tradición musical es mucho más que una tradición, es algo vivo que está en evolución ya que al repertorio de temas tradicionales se han ido añadiendo otros de creación particular que han ido acrecentando ese acerbo musical. Una música pensada, como es normal, para acompañar los momentos de la vida diaria tanto sean ceremonias litúrgicas, como el trabajo, las bodas, las fiestas en general. Para cada momento hay una música.

Los expertos señalan que con el paso del tiempo, se fueron configurando dos tradiciones diferentes. Una estaría emparentada con lo hispano, es decir, con lo cristiano, mientras que otra vía evolucionaría al contacto con los ritmos y melodías árabes y de otros puntos de Oriente. Asimismo, se distinguen tres tipos de canciones como son las coplas, los romances y el cancionero.

Las primeras estarían relacionadas con diferentes festividades de carácter anual, con la narración de hechos vinculados a la vida cotidiana, hagiográficas y de peregrinación a Tierra Santa. Los romances, por su parte, narran historias vinculadas con lo épico, lo caballeresco; mientras que el cancionero acoge a todas aquellas composiciones pensadas para acontecimientos relevantes como pueden ser la circuncisión o una boda, por ejemplo.

Mírese por donde se mire, la música sefardí es fruto de esa koiné mediterránea en la que estamos insertos multitud de pueblos que, tal vez, podríamos encontrar en esta tradición, y seguramente en muchas otras, un punto de contacto en lugar de estar siempre poniendo el acento en lo que nos separa. El Mediterráneo ha dado vida a pueblos ya viejos y por ello sabios, que se empeñan en no parecerlo.

 

  

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  • catherine

    Mayo 9th, 2011

    La música sefardí la conozco más en árabe, por los repatriados de Argelia.Tenemos el ejemplo de Enrico Macias, nacido Gaston Ghrenassia pero con este seudónimo hispanico porque aprendio tocar la guitarra con gitanos. Es el yerno de Cheik Raymond Leyris maestro judío del maalouf, música arabo-andaluza o judía-árabe de Constantine. Después de una carrera internacional con canciones orientalistas evocando el exilio y la paz volvio al maalouf, tocando el oud.

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