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La Pedrera: Un Ejemplo de Modernismo en Catalunya. Por: Belén Pérez de Prado.

 

“Se desprende de La Pedrera un lirismo profundo, tan complejo como sólido, tan misteriosamente poético como formalmente estructurado, tan libremente lírico como pragmáticamente resuelto”  (Michel Tapié)

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, Europa experimenta el auge de un movimiento artístico que surge como una reacción de ruptura con los estilos de la época como el historicismo o eclectismo. Este movimiento es conocido como Art Nouveau en Francia y Bélgica, en Alemania tomó el nombre de Jugendstil, se denomina Florale en Italia, Modern Style en Inglaterra, Sezession en Austria y en España se le conoció como Modernismo. ( Belén Pérez de Prado )

 

       La Pedrera: Un Ejemplo de Modernismo en Catalunya. Por : Belén Pérez de Prado.

 

          Introducción : El Modernismo y su Implantación en Catalunya.

 El nuevo tipo de arte propone una ruptura con los estilos de la época muy proclives a la producción en serie, y con el historicismo o eclectismo y se presenta como una reacción a la estética de la arquitectura de hierro del momento con la realización de un arte decorativo expresión de una personalidad que se libera de compromisos arquitectónicos, la liberación de las formas y la posibilidad de desarrollar cualquier forma y color en contraposición con el academicismo anterior[1]. Hace uso de motivos florales, en los que predomina la inspiración en la naturaleza, y donde se incorporan novedades derivadas de la revolución industrial. El uso de la línea curva y la asimetría, tanto en el alzado como en la decoración, también serán características asociadas a este movimiento artístico. Hay una tendencia a la estilización de los mitos, al uso de las figuras femeninas en actitudes delicadas, y una actitud sensual en las formas que en ocasiones hace un guiño a lo erótico. El estilo modernista usa libremente motivos exóticos pertenecientes a la fantasía e inspirados en culturas lejanas como Japón, Egipto antiguo o la cultura grecorromana. El Modernismo no se aplica en exclusiva a la arquitectura sino que la decoración, la pintura, las artes gráficas y la joyería también se ven revitalizadas por este nuevo arte.

El hecho de que Cataluña estuviera abierta a las corrientes procedentes de Europa influyó en que en Modernismo en Cataluña tuviera una fantástica expansión. A Cataluña le sirvió para afirmar sus elementos diferenciales con España y reforzar su nacionalismo, en un periodo liderado por la “Renaixença”, -después de un largo período de decadencia originado por la derrota del 1714 y la consecuente pérdida de sus derechos e instituciones nacionales-. En 1854 fueron demolidas las murallas y salió a concurso un plan de ensanche que fue aprobado por el Gobierno Central cinco años más tarde; dicho plan preveía amplias manzanas en forma de retícula con jardines abiertos y amplios bulevares. Es en esta época cuando Cataluña y su capital, Barcelona, empiezan su espectacular despegue económico. El vigor industrial había tenido en este territorio mucha más fuerza que en el resto de España y con él apareció una clase fuerte formada por una burguesía muy acomodada promotora —mecenas— de las obras de arquitectos como Gaudí. Los protectores de Gaudí —la familia López, Eusebi Güell, Batlló o Milá— fueron blasón de la burguesía conservadora desde 1880. El estilo modernista iba a ser su imagen; representaba el lujo, el refinamiento así como la movilidad, la organización, el cambio, el ritmo muy análogo todo ello al comportamiento mercantilista de la clase. A ello se sumaba el interés por la construcción de una Cataluña fuerte como una nación modélica y diferente al resto de España, que debía buscar sus señas de identidad en su mismo pasado histórico. El modernismo no afectó a las estructuras y buscó en las artes industriales una nueva vía, de ahí la función ornamental del hierro, del vidrio, del color, de la cerámica, que se convierten en protagonistas del espacio. A finales del siglo XIX Cataluña estaba en plena expansión económica, en plena industrialización y con un crecimiento demográfico imparable. Los catalanes volvían la mirada al pasado y volvían los indianos de las colonias con dinero suficiente para invertir… y crear.

 

 

 II- El  Ejemplo de La Pedrera.

 

Caixa Catalunya[2] tiene una función más allá del ámbito del negocio bancario y esta es ofrecer a la sociedad un beneficio traducido en propuestas que cubren cinco grandes áreas de incidencia social como son el ámbito cultural, la protección del medio ambiente, la inclusión y atención social así como la investigación el desarrollo y la innovación. Dentro de su Obra Social, Caixa Catalunya se ocupa de la consolidación del conocimiento y contribuye a la oferta y a la vida cultural en general en Catalunya y esta labor la lleva a cabo desde su sede oficial de la Obra Social de Caixa Catalunya[3] en la Casa Milà-La Pedrera edificio emblemático llevado a cabo por Gaudí.

Mientras Frank L. Wright ponía en práctica los principios de su arquitectura orgánica basada en la integración del desarrollo humano con la naturaleza en sus llamadas casas pradera (Chicago), en Barcelona, Antoni Gaudí partía de conceptos similares para llegar a resultados completamente diferentes. Son numerosos los autores que han señalado que Gaudí se inspiró en las formaciones rocosas de la mítica montaña catalana de Montserrat, otros expertos mencionan que fueron las formaciones rocosas de Capadocia en Turquía son las que inspiraron al arquitecto.  En la actualidad el edificio modernista de Gaudí, que sigue destacando como uno de los ejemplos más imaginativos de la historia de la arquitectura,  es considerada en ocasiones más escultura que edificio y es el resultado del trabajo en equipo donde resalta además de Gaudí, el trabajo de colaboradores de importancia posterior como el arquitecto Jujol encargado de la decoración y los maestros forjadores como los hermanos Badía que se ocuparon del trabajo en la rejas de metal de los balcones, maestros fundidores, yeseros. El estucado de los techos fue obra de Joan Beltrán encargado de la obra es Josep Canaleta, arquitecto de Vic que recibe órdenes de Gaudí de dibujar todo el edificio a 1/20 directamente: para ello se fabrica unas mesas de dibujo en forma de donut, con los agujeros del donut coincidiendo con los patios. Él se desplaza arriba y abajo de la mesa, sacando el cuerpo por los patios, para ir dibujando. Todo el trabajo se realiza in situ, montando un taller especial en el mismo solar, producto de derribar parcialmente el edificio preexistente.

A finales del siglo XIX Cataluña estaba en plena expansión económica, en plena industrialización y con un crecimiento demográfico imparable. El gusto por el lujo, el refinamiento así como la movilidad, la organización, el cambio encajarán perfectamente con la sociedad burguesa catalana de la Renaixença. El modernismo hace uso de motivos florales, en los que predomina la inspiración en la naturaleza, y donde se incorporan novedades derivadas de la revolución industrial. El uso de la línea curva y la asimetría, tanto en el alzado como en la decoración, también serán características asociadas a este movimiento artístico. Hay una tendencia a la estilización, al uso de las figuras femeninas en actitudes delicadas, y una actitud sensual en las formas que en ocasiones hace un guiño a lo erótico. El estilo modernista usa libremente motivos exóticos pertenecientes a la fantasía e inspirados en culturas lejanas como Japón, Egipto antiguo o la cultura grecorromana. El modernismo no afectó a las estructuras y buscó en las artes industriales una nueva vía, de ahí la función ornamental del hierro, del vidrio, del color, de la cerámica, que se convierten en protagonistas del espacio. No se aplica en exclusiva a la arquitectura sino que la decoración, la pintura, las artes gráficas y la joyería también se ven revitalizadas por este nuevo arte.

 

La Exposición Universal de 1888 impulsó decididamente este movimiento[4], los terrenos de la antigua ciudadela militar fueron aprovechados para construir el parque que hoy se conoce con ese nombre, donde se encuentran además de arquitecturas modernistas numerosas esculturas. En Barcelona hubo una larga nómina de arquitectos y de obras de cuño modernista; entre ellos destacan Puig i Cadafalch, José Fonseré, Josep Vilaseca, Doménech i Montaner, Francesc Berenguer, Enric Sagnier, Joaquim Bassegoda i Amigó, Josep Plantada i Artigas, Jeroni Granell i Manresa, Antoni Gallissà i Soqué, Pere Doménech i Roura y Ruiz i Casamitjana fueron nombres que contribuyeron a dar un rostro a la nueva ciudad.

 

 

 


[1]Gaudí y el Modernismo en Cataluña

[2] Obra Social La Caixa

 [3] Datos tomados  de Obra Social la Caixa

[4] El modernismo en Barcelona

Gaudí y el Modernismo en Cataluña

 

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  • catherine

    octubre 11th, 2010

    Un guiño: la línea curva hace que el modernismo lo llamamos a veces el estilo tallarín, le style nouille de las entradas del metro de París.
    La Pedrera es el edificio emblemático de Barcelona. Además de lo que dice el artículo es interesante visitar el piso donde se compraban todas las innovaciones en cuanto a la estructura de los edificios como el pozo de luz , la circulación de aire fresco e otras intenciones higienistas aunque la criada durmiera en una habitación sin ventana como quedan tantas en los pisos de la ciudad.
    Bello homenaje a todos los que hicieron muchos edificios, decoración y mobiliario incluidos, que hacen de Barcelona una escaparate imprescendible del Modernismo hasta en tiendas (tengo una manía por las farmacias).

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