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La Ternura y el Erotismo poético desde la Perspectiva Fisiológica. Por : Carmen Amaralis Vega.

La palabra escrita es poderosa y con ella podemos herir, excitar, conmover, alegrar y entristecer. Con ella podemos convencer, interesar y lograr despertar cualquier instinto.

Con la palabra escrita descargamos nuestro interior y lo dejamos a la intemperie, mostrando nuestras pasiones, nuestra manera de amar, odiar, desear y hasta suplicar amor.

Cada ser humano es el resultado de un cúmulo de vivencias arrastradas por un cuerpo de composición fisiológica que no se puede  alterar bajo condiciones normales. Se dice que se nace poeta cuando fisiológicamente heredamos y desarrollamos un grado de sensibilidad superior al promedio, siendo capases de darle un toque de belleza y sublimar hasta las situaciones más rudas y áridas del entorno en que vivimos. ( Carmen Amaralis Vega )

La Ternura y el Erotismo poético desde la Perspectiva Fisiológica. Por:  Carmen Amaralis Vega.

Nuestros instintos son afectados por los niveles hormonales que recibimos genéticamente de nuestros padres y antepasados, que definen nuestra capacidad de conmovernos con todo lo que vemos, olemos, tocamos, oímos y sentimos. Sin ser expertos en endocrinología, sabemos que nuestras hormonas controlan nuestras reacciones. La capacidad de producir las hormonas que afectan nuestro comportamiento varía en cada individuo. No hay dos individuos idénticos en su capacidad de producir hormonas. Cada hormona es producida por nuestro cuerpo fisiológico en cantidades que varían en una escala arbitraria (digamos de 0 a 100)

Es por esto que decimos que un individuo será sexualmente un pervertido, mientras que otros pueden ser casi asexuales y cumplir un celibato sin mayores sacrificios aún cuando  estos dos individuos nazcan y se eduquen en un ambiente idéntico o similar.

Las hormonas controlan hasta la capacidad de llorar, de sentirnos deprimidos, de sentirnos alegres.  Obviamente,  el estado de ánimo se refleja en todo lo que decimos, hacemos y escribimos.

 

El ser humano ha expresado su sensibilidad desde que dejó de caminar en cuatro patas para convertirse en Homo erectus. Según Richard Leacky, mundialmente reconocido antropólogo,  el homo erectus se convirtió en homo sapiens en el momento en que sintió compasión por otro homo erectus.

 

Es fácil lastimarse una extremidad y seguir corriendo en tres patas para salvarse de un depredador, pero no es fácil si te lastimas una pierna seguir saltando en una extremidad y salvarte de ser devorado por una fiera. Por lo tanto, un compañero sentiría compasión de este homo erecto, lo resguardaría en una caverna y se las ingeniaría para cazar y regresar con alimento y agua para su compañero. En este acto de caridad, sensibilidad, o humanismo se refleja desde los tiempos del hombre primitivo  nuestro grado de sensibilidad, que puesta en palabras resulta ser  poesía.

 

Como todo animal, el ser humano también expresa sus apetitos sexuales, con el desarrollo de la inteligencia según aumentó el tamaño de su cerebro, también desarrolló su capacidad  de narrar y escribir. Y tiene la opción de decirlo, ya sea de forma directa y cruda o sensibilizarlo, describiendo entre líneas sus deseos y pasiones carnales con un vocabulario sutil, que pudiera parecer más que puro deseo carnal, un sentimiento de ternura y ansias del espíritu, más que del deseo de la carne. Un violador un pedófilo, una madre que se satisface de sus propios hijos son esclavos de sus niveles hormonales no canalizados de manera saludable, siendo en cierta medida victimas de sus herencia genética con excesos hormonales.

 

Los textos de carácter sensual existen desde tiempos remotos. Quién no conoce el Kamasutra.  Aún hasta el la Biblia tenemos pasajes con un contenido sensual extremadamente bellos:

 

Les cito aquí extractos del capítulo 1 y 2 del Libro Del cantar de los Cantares:

 

Capítulo 1

 

Mientras el rey estaba en su reclinatorio,  Mi nardo dio su olor.  Mi amado es para mí un manojito de mirra,  Que reposa entre mis pechos.  Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi  Es para mí mi amado.  He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí eres bella; tus ojos son como palomas. 

He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce;  Nuestro lecho es de flores.   

Capítulo 2

Yo soy la rosa de Sarón,  Y el lirio de los valles.  Como el lirio entre los espinos,  Así es mi amiga entre las doncellas.  Como el manzano entre los árboles silvestres,  Así es mi amado entre los jóvenes;  Bajo la sombra del deseado me senté,  Y su fruto fue dulce a mi paladar.  Me llevó a la casa del banquete,  Y su bandera sobre mí fue amor

 

Escribo poesía considerada sensual, no erótica, y aquí, del siglo XXI  cito un poema mío:

Resguardando la lujuria

 

Me deshojo impaciente, lo sé,

 voy soltando pétalos de lirios,

 allí, donde te espero

 resguardando la lujuria.

 Caen lentamente sobre la seda blanca

 de mi lecho.

 Allí se esconde la caricia,

 la mueca de placeres incompletos,

 el tenue dulce del pan sin levaduras.

Si, en silencio,

 te aguardo temblando,

 angustiada,

tierna,

 tibia.

 Rogándole a la vida

 susurrar delicias en tu nuca,

 lamer tu elixir conjugando verbos,

Y dejarte un poema tatuado en la mirada.

 

La Lujuria y el erotismo (de Eros) aparecen en las mitologías griegas y más tarde en la romana,  describiendo  las pasiones desde una perspectiva poética, nunca de manera literal.

Eross es para los griegos, el dios del amor y la lujuria.  Tanto Dionisos (dios del vino) como  Eros eran llamados Eleuterios (libertadores) ya que eran los dioses de la catarsis y la pasión. Considerándose el sexo como una fuente de catarsis y liberación, maneras fisiológicas de lograr relajamiento  físico y mental, y a la vez garantizando la perpetuidad de la humanidad.

En un principio existía una dualidad lujuriosa y amorosa, ya que Eros era considerado el patrono del amor entre hombres y Afrodita patrona del amor entre el hombre y la mujer.

En el arte y la obra de Platón, se  representa a Eros como un niño o infante desnudo con alas en la espalda (aunque esta percepción está más relacionado con el Cupido romano: para los griegos era un hombre joven o un adolescente), con un arco y un carcaj en el que llevaba dos clases de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocaban un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que provocaban la indiferencia. Nunca se describen las relacionas amorosas de Eros de manera explícita, sino, todo lo contrario, sublimes, siempre en universos  de una naturaleza exuberante.

Se ha escrito muchísimo del Dios Eros, quien acostumbraba iniciar a todas las niñas de sus comarcas en el acto del amor. Las madres las vestían y perfumaban, las decoraban con sublimes encajes para presentarlas al Dios Eros, y las descripciones son de una belleza palpitante y a la vez erotizantes.

Le copio aquí dos poemas míos de carácter sensual:

INCAPAZ

Sin fuerzas,

No soy capaz de luchar,

el vértigo me subyuga,

me arrastra hacia ti.

Me  niego, no puedo,

Esa fuerza de tu mirada esquiva,

Esa fuerza rabiosa

de ese  toque indiscreto

Cuando pasas por mi lado.

Atrevida fuerza que me electrifica.

La razón me grita,

me censura,

me obliga.

Sé que  debería luchar,

reusar vivir en este trance de pasiones,

en esta locura de deseos,

embrujada,

invertida,

trastocada,

en un delirio infernal que me consume,

esperando morir en tus brazos:

Feliz cadáver satisfecho.

 

AGONÍA

Hoy la niebla la resguarda,

Le canta a la vida convertida en luz.

Y en todos los palacios se siente el deseo enarbolado.

Canta la mañana a los dedos que le tocan suaves,

tierno tacto que perciben sus labios sellados.

No  llega la palabra correcta,

la esperada para el amor,

la que no debe requerirse,

ni dejarla perder en la mirada ausente.

 Unos brazos la doblegan,

y no hay dolor que le venza

ni espera tornarse violeta en la faena.

Se  dobla entre el pasto verde y las cenizas.

Sus gritos se hacen remolinos en el aire.

-Para el amor hasta la vida es poco-.

 

Hago búsqueda de poesía erótica y encuentro este poema anónimo de un escritor mexicano:

¨Mis manos recorren tus caderas, tus manos hacen lo mismo con mis senos mientras tu boca busca la mía, ávida de mis besos, mi pasión… Pasión Inolvidable en ti.

Nuestras caricias van en aumento, nuestro calor hace más tibia el agua que nos recorre, ¡No importa!, no la sentimos, solo los dedos, palpando nuestra piel, recorriendo cada espacio, cada lunar, cada cicatriz…

Recuerdas mi cicatriz baja, y la delineas con tus dedos, con tu lengua… Yo hago lo mismo con tu pequeña cicatriz, en donde solo tú y yo sabemos…

En ese lugar que tanto me excita…

Eres tan tierno y suave con tus dedos, con tu boca que, nuestro éxtasis va en aumento.”

****

Y de Antonio Liva – Colombia

Entrega 

Cuerpos desnudos Manos que se buscan De extremo a extremo Entre las sombras.

La piel el pebetero En que se encienden los besos.

El camino de espinas Que conduce al pétalo Abierto, húmedo, oloroso Bajo el Monte de Venus.

Los dedos temblorosos Auscultando el misterio.

El rojo de la flor Y de la carne Las gotas de sudor Y de la sangre.

El vaivén de la espina La humedad de los sexos Un gemido en la garganta Y dos cuerpos satisfechos.

Abierta queda la flor Y doblegada la espina.

El secreto del amor La luz que nos ilumina.

****

La poesía erótica puede ser explícita, o puede ser sublime, fina, indirecta, todo es cuestión de la preferencia del poeta, y dependiendo de la sensibilidad o falta de ella, los lectores preferirán la una o la otra, pues para preferencias existen los colores.

En mi caso prefiero el acto del amor con dedos de seda y la sensibilidad de mi intelecto con alas de bronce y nácar.

Y cito:

TRANSMUTADA

Hoy me trasmutaré

brincaré al jardín donde se esconden los duendes.

Las manos se recubrirán de seda virgen,

el rostro quedará convertido en ánforas de besos,

 y con el cuerpo en espiral llegaré hasta ti.

No entenderás el sabor en tus labios,

 ni la suavidad repentina de tu piel

cuando envuelto en la tibieza de mi abrazo

 se desgarren en surcos tus deseos.

No entenderás ese suave murmullo en tu nuca,

ni el palpitar del cuerpo

que te invade.

Llevo una eternidad girando,

rondando el aroma de tu pecho,

lamiendo desesperada tu sal,

olfateándote en la niebla profunda de la espera.

Hoy haré con tu amor lo que desee

porque, trasmutada, solo yo te reconozco.

 

Y termino indicando que del erotismo y la sensualidad depende, en gran medida, la sobrevivencia de los seres humanos. Así de importante es la poesía de este génerO.

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  • Carmen Amaralis

    mayo 16th, 2012

    Responder

    Alena, es un privilegio ocupar páginas de este excelente espacio literario, gracias por tu dedicación y espero, un abrazote desde Puerto Rico, la difundiré entre mis estudiantes en la Universidad y mis compañeros catedráticos. Carmen Amaralis

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