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Las Hojas Caídas de Henry Thoreau. Por : José Julio Perlado.

 

hojasTras uno o varios días especialmente cálidos del veranillo de San Martín, percibo – así lo va diciendo el americano Henry David Thoreau – que es el calor inusual lo que provoca más que nada, la caída de las hojas, quizá cuando no ha habido ni lluvia ni heladas durante un tiempo. El calor intenso las madura y marchita repentinamente, igual que ablanda y pone a punto a los melocotones y otras frutas y las hace caer.”

 Todos los nombres de los árboles que pueblan Europa con su aparato de ramas y de troncos, la extensión de sus raíces, el cielo de sus pájaros, las copas de sus soles, lluvias y nubes, nos traen en el horizonte al arce, al fresno, la acacia, el madroño, el abedul, la lluvia de oro ramificada en hojas, el arbusto del boj, el castaño, el árbol del amor, el brezo blanco, el olmo, el olivo, el nogal, el álamo temblón y tantas cortezas marcadas por el tiempo, una navaja de años que puntea la vida con sus tormentas y fulgores, el viento de los meses sacudiendo las bases de los árboles hasta estremecerlos en vendaval, sacudidas que parecen el fin  del mundo pero que no lo son, paseos alfombrados de recuerdos, caminos innumerables. ( José Julio Perlado).







Las Hojas Caídas de Henry Thoreau. Por : José Julio Perlado.

La crisis de la maduración, la crisis por la experiencia, la aparición del hombre serenado, la posterior crisis del desasimiento, el nacimiento del hombre sabio, la entrada en la ancianidad, el hombre senil y la ojeada atrás desde el rincón del envejecimiento, cada edad aporta un conocimiento que los árboles recogen en su frondosidad, mezclando la experiencia de la existencia con el rumor de las hojas a punto de caer, el otoño de todos los años que cumple con sus soplos la limpieza de los recuerdos. Es el bosque de la vida, el bosque de tantas vidas cruzadas que descubre cómo el vivir tiene tantas sorpresas, el hablar, amar, escribir, hacer proyectos, buscar sentido entre las hojas, remover el suelo para encontrar una filosofía, hallar una razón para caminar.

 

 

 

Site_throeau_cabin_loc“Los nidos de los pájaros en los arándanos y otros arbustos, y en los árboles – dice Thoreau – ya están llenos de hojas marchitas. Han caído tantas en el bosque, que una ardilla no puede correr tras una nuez sin que la oigan (…) Las hojas del arce rojo tardío, brillantes aún, están esparcidas sobre la tierra, con frecuencia un fondo amarillo con manchas rojas, como manzanas silvestres, pero sólo conservan esos colores sobre la tierra uno o dos días, especialmente si llueve.” Así van, entre las luces doradas de tantos bosques, las hojas de la comprensión y de la valentía, las de la confianza y la lealtad, la superación de las envidias y el resurgimiento tras los fracasos. Son lecciones de las hojas caídas de la vida, monedas que nos asombran por sus destellos bajo el sol: parecían muertas y en la palma de la mano – en el envés y en el haz, entre sus nervios y  flexibilidad, con sus formas alargadas u ovaladas – nos recuerdan el valor de la sabiduría.




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  • Marina Filgueira García

    septiembre 17th, 2013

    Ha sido un placer leer esta preciosa lectura.
    LAS HOJAS CAÍDAS. Gracias.

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