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Madame Bovary. El fracaso de una mujer anclada en el pasado. Por Virginia Seguí

 

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 En este ensayo Virginia Seguí nos acerca una original visión de un clásico sobre el que se han escrito miles de páginas.

Lo hace desde un punto de vista nuevo y distinto: analizando la figura de Madame Bovary y sus actitudes en la novela que lleva su nombre, escrita por Flaubert, nos traslada cómo Bovary, Emma, es la historia de un fracaso; como que no se realizó y como figura contramodelo de la lucha feminista que tantas mujeres han llevado a cabo-y aún llevan- a lo largo de la historia y también de la literatura.

 Así, leyendo este ensayo podrá el lector/a repensar el armazón ideológico  y de vida en el que transcurren los actos de Bovary y verla sin duda desde otro prisma.













Madame Bovary. El fracaso de una mujer anclada en el pasado. Por Virginia Seguí.

Portada_MadameBovaryMadame Bovary está considerada una de las mejores novelas de la literatura universal; en ella, su autor, al tiempo que relata y presenta la vida y personalidad de sus protagonistas consiguiendo plasmar fielmente la sociedad de su época; Flaubert construye su novela alrededor de su protagonista: Emma Bovary, ella es su alma; el resto de personajes se mueve en torno a ella y su mundo interior, sus sentimientos, sus deseos, sus pasiones… y las consecuencias de todo ello en su vida y sobre la del resto de personajes son su esencia, de ahí también que su título coincida con el nombre de su personaje principal.

Además del depurado estilo literario de su autor, Flaubert, emplea cinco años en su redacción, destacan sus grandes dotes de observación que le permiten llevan a cabo sus propósitos, describir las variadas tipologías de los personajes para organizar el entramado social de su novela que, sitúa geográficamente, en una zona que conoce bien y que es capaz de recrear con todo lujo de detalles.

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En general los personajes de la novela no son en absoluto edificantes ya que lo que intenta el autor es ser fiel a la realidad; despegándose de los aspectos moralizadores y educativos que hasta entonces dominaban y se imputaban al género. Su pretensión era crear un tipo de novela moderna, fiel a la realidad, y adecuada a los movimientos filosóficos en boga; lo que exigía mostrar los personajes y la sociedad en la que viven tal como son realidad, con sus virtudes y sus defectos y sin ningún tipo de maniqueísmos.

Madame_Bovary-HochardEn realidad en la novela aparecen tres mujeres que ostentan el título de madame Bovary, todas ellas relacionadas con Charles Bovary; en primer lugar su madre de la que no se menciona su verdadero nombre; la siguiente con ese título será su primera esposa: Heloïse Dubuc, viuda de cierta edad y cierta posición con la que su madre le casa en un intento de asegurar su estabilidad económica y, finalmente: Emma Rouault; quien tras casarse con él pasará a ser la nueva y verdadera Madame Bovary.

Centrándonos en ella cabe decir que Flaubert eligió como prototipo de su protagonista una mujer anclada en el pasado; algo que llama la atención teniendo en cuenta el medio cultural de su autor y que su novela se desarrolla en un país que, apenas cincuenta años antes, había sido el escenario de la Revolución política y social más importe del mundo occidental. Revolución en la que las mujeres tomaron parte activa ocupando un lugar significativo en las insurrecciones asumiendo, con frecuencia, el papel de agitadoras y creando las sans-culotterie femeninas con las que invadieron el espacio político hasta entonces reservado a los hombres; pasando a formar parte de las asambleas políticas y hablando en sus tribunas; fundando Clubs desde los que promovían la educación para todas las mujeres y defendían sus derechos políticos y civiles consiguiendo adquirir el estatus de ciudadanas de pleno derecho.

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Algunas mujeres pertenecientes a las élites dirigentes, con acceso a la educación, conseguirán permeabilizar la barrera de lo público y lo privado y en sus Salones, hombres y mujeres, en un espacio común intercambiaban opiniones y discutían sobre temas políticos, filosóficos y culturales. Burke expreso que la Revolución francesa había conseguido que en las mujeres arraigara la idea de que no eran niñas, reconociéndoseles una personalidad civil de la que carecían en el Antiguo Régimen, convirtiéndose así en seres humanos completos, capaces de gozar de sus derechos y ejercerlos. Pese a todos los avances, la realidad es que la llegada del siglo XIX supuso un nuevo retroceso en el estatus de la mujer que, en general, siguió estando recluida en el seno del hogar doméstico; aunque los cambios sociales y la Revolución Industrial fueron promoviendo su incorporación a otros ámbitos la sociedad.

En el planteamiento de su personaje, Flaubert expresa claramente que Emma Roualt tuvo acceso a la educación; es decir, a la educación que entonces se les daba a las mujeres, aunque en cualquier caso, fue superior a la de muchas de las mujeres del mundo rural al que Emma pertenecía. Su padre era un agricultor acomodado con una granja en propiedad conocida como Les Bertaux, próxima a la localidad de Tostes en la Alta Normandía, este nivel económico le permitió enviar a su hija, al cumplir los trece años, a educarse en un convento de Ursulinas de la ciudad; en el que recibió una esmerada educación; entendiendo por esto conocimientos de danza, geografía, dibujo, bordado y tocar el piano. En el convento, Emma, demostró poseer una alta capacidad intelectual, en palabras de Flaubert: “Jugaba muy poco en los recreos, entendía bien el catecismo, y era ella quien contestaba siempre al señor vicario en las preguntas difíciles […]”.

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Había leído Pablo y Virginia y sus lecturas piadosas, aparte de los resúmenes las Sagradas Escrituras, eran Las Conferencias del abate Frayssinous y pasajes del Genio del Cristianismo de Chateaubriand. Pero sus lecturas no se limitaron a esto ya que en el convento también tuvo acceso a otros libros más perniciosos que, al parecer, eran proporcionados a las internas mayores por una solterona, de familia aristocrática venida a menos, que pasaba todos los meses unos días en el convento repasando la ropa. Ella traía, furtivamente, en sus bolsillos novelas románticas, de amor, de desengaños, de galanes y amadas perseguidas proclives a los desmayos, bosques sombríos y novelas históricas de Walter Scott sobre de trovadores, de pasiones amorosas, etc.; Emma conoció así personajes femeninos que habían destacado en la historia de Francia: María Estuardo, Juana de Arco, Heloisa, Agnes Sorel, la bella Ferronnieére o Clemencia Isaura etc…; manchándose de este modo con el polvo de los viejos gabinetes de lectura. Respecto a sus estudios de música se indica que, a Emma, solo le interesaban cuestiones cómo: angelitos de alas doradas, madonas, gondoleros, etc…; todo ello parece conducirla a ansiar una vida de pasiones, amores y lujo; para revivir en primera persona estas historias novelescas, en las que las mujeres hacían poco más que vivir sucesos extraordinarios e infrecuentes en la vida real de una campesina francesa del siglo XIX.

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La muerte de su madre sumió a la joven en un estado de melancolía y decaimiento que preocupó tanto a su padre que decidió sacarla del convento y llevarla con él la granja. Las monjas, que en un momento dado hasta habían profetizado su vocación religiosa, al notar sus cambios de su carácter,se habían convencido ya de lo extraviado de sus esperanzas viendo que: “[…] aquella alma positiva que, en medio de sus entusiasmos, había amado la iglesia por sus flores, la música por la letra de las romanzas y la literatura por sus excitaciones pasionales, se sublevaba ante los milagros de fe, lo que iba en contra de su constitución”, por lo no sintieron su marcha.

Solo lo superfluo atraía, ya entonces, a la futura Madame Bovary; quien una vez de vuelta a casa y al comprobar que mandar a los criados no era suficientemente divertido se cansó pronto de vivir en el campo. La aparición en su pequeño mundo de Charles Bovary produjo cambios en su vida llevándola a retomar sus fantasías; aunque sus expectativas, entonces, no estuvieran claras dado que el Sr. Bovary era casado.

A la primera mujer de Charles Bovary consciente de las diferencias que le separaban de su marido y tras conocer la existencia deRetratodemujer_Constant Emma, le fue fácil deducir la causa de sus frecuentes visitas a la granja Les Bertaux; y pese a que él pretextaba acudir a ella por el supuesto seguimiento del proceso de recuperación de la pierna que había entablillado al Sr. Rouault, consumida por los celos le hizo jurar que cesarían las visitas y él acabó accediendo a sus deseos. No obstante, esta situación varió pronto; pues Heloïse, debido al desfalco del notario en el que tenía invertido su dinero lo perdió todo; quedándole únicamente la casa que, al parecer, estaba tan hipotecada que las deudas eran muchas lo que llevó al matrimonio a una situación económica precaria. A esto se añadieron los disgustos familiares con los padres de Charles; al haber sido su madre quién propicio esta desigual boda apoyando su decisión en la buena situación económica de Heloïse. Quizás por los disgustos que tuvieron o debido a su mala salud; la realidad es que Heloïse murió pronto dejando el camino libre para que Charles volviera a visitar a Emma y acabará casándose con ella.

Charles Bovary sintió verdaderamente la muerte de su primera mujer, pese a todo, había llegado a quererla; ahora se encontraba solo y triste en la casa. La visita del Sr. Roualt le hizo reaccionar, ya que este, hábilmente, se acercó a visitarle con el pretexto de pagarle sus servicios como médico y, de paso, no dejó de comentarle lo mucho que su hija hablaba de él y lo contenta que estaría de volver a verle; el recuerdo de Emma revivió en él y no hizo falta mucho más para que se convenciera de la utilidad aceptar la invitación del Sr. Roualt de reanudar sus visitas a la granja.

Muercosiendo_EscfrancesaSegún el relato, Emma, era de poca ayuda en la granja y su padre no tenía demasiados inconvenientes en quedar liberado de ella; el Sr. Roualt “en su fuero interno la disculpaba, reconociendo que tenía demasiado talento para dedicarse a las faenas agrícolas, oficio maldito del cielo, ya que con él nadie se hacía millonario. La única actividad que, al parecer, realiza Emma en la granja está relacionada con la costura; la primera vez que Charles acude a la granja, con motivo del accidente del Sr. Roualt ella, debe coser algunas telas, encontrando ciertas dificultades en ello: “[…] la señorita Emma trataba de coser unas almohadillas, como tardó mucho en encontrar el costurero su padre se impacientó; ella no dijo nada; pero al coser se pinchaba los dedos, que se llevaba enseguida a la boca para chuparlos“.

Una de las veces que Charlas, ya viudo, vuelve a de visita a Les Bertaux la encuentra cosiendo; medio inclinada sobre la labor, con sus hombros sudorosos al descubierto; Flaubert, convierte esta escena y la siguiente, en la que ambos bebiendo un poco de licor comparten secretos de su niñez, en una escena de seducción que deja a Charles en un estado de tal excitación que tras volver a su casa y pasar la noche en vela, pensando en Emma y valorando la fortuna de su padre, decidirá que no pierde nada por casarse con ella.

Para realizar su boda esperaron el tiempo de luto exigido por las costumbres y a la primavera siguiente se casaron. Con motivo de su matrimonio vuelven a aparecer referencias sobre la actividad de Emma como costurera al indicar que encargó su ajuar a Rouen pero que ella misma hizo algunas camisas y gorros de noche con arreglo a dibujos de modas que le prestaron. Una vez casados y tras dos días de fiesta tuvieron que instalarse en Tostes donde Charles tenía su casa y su trabajo. Allí la realidad comenzó a hacerse patente para Emma; la felicidad, que según había leído en los libros producían el amor y el matrimonio no llegaba, por ello dedujo que no debía estar enamorada de Charles. Se planteó, entonces, averiguar el verdadero significado de la felicidad, la pasión, la embriaguez y otras cosas que tan hermosas le habían parecido en los libros.

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Ilustración de la Novela Madame Bovary

Los libros este parece e principal problema que Emma no encuentre nunca la felicidad, todo lo que sueña está relacionado con ellos dado que ellos no aparecía la realidad sino una serie de circunstancias y situaciones idílicas e irrealizables en su vida diaria. Su marido no respondía a sus expectativas; siempre relacionadas con los personajes de las novelas que había leído; su conversación resultaba insulsa, se sentía incomprendida; Charles no sabía interpretar sus deseos, no le gustaba el teatro ni las fiestas; tampoco sabía nadar, ni montar a caballo, ni manejar la espada en un combate de esgrima; en una palabra no compartía ni se daba cuenta de sus inquietudes de forma que a medida que se estrechaba su intimidad como pareja, un desapego interior los alejaba.

Por las noches a luz de la luna Emma recitaba apasionadas poesías o cantaba canciones melancólicas, intentando despertar el interés de su marido pero nada de esto le producía la más leve emoción; según ella, Charles había atemperado sus pasiones convirtiéndolas en algo programado y monótono. Su matrimonio con Charles comenzó a pesarle; esto le llevó a buscar otros intereses más atractivos e imaginar situaciones idílicas distintas a las de su vida real sin las cuales, pensaba, su felicidad no llegaría nunca. Deseaba tener amantes que la transportaran al éxtasis pasional y amoroso entre fiestas, bailes, teatros y lujo.

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Emma sabía llevar su casa pese a ello una criada se ocupaba de las tareas cotidianas; ella se dedicaba a dibujar, tocar el piano y pasear a su perrita. Se ocupaba también de enviar las facturas a los enfermos que su marido atendía en unas cartas tan bien escritas que no lo parecían y, los domingos, cocinaba para las visitas preparando suculentos y atractivos platos. Mientras su marido trabajaba de la mañana a la noche para mantenerun nivel de vida que superaba sus posibilidades, regresando agotado a casa por la noche; pero Emma, no sabía cómo hacer economías.

Flaubert presenta a Madame Bovary como el prototipo de una mujer censurable en todos los aspectos, exceptuando el físico que se ajusta a sus propios gustos; describe sus más íntimos pensamientos, sus acciones y decisiones a lo largo de la novela, es decir todo aquello que, finalmente, la conducirá al suicidio y a la desgracia de su familia, sin ningún tipo de recato; con razón en una de sus cartas a Louise Colet, su amante, le dice que su novela será triste de leer, habrá atrocidades de miseria y de fetidez.

Por no faltarle ningún detalle, Madame Bovary, ni siquiera será una buena madre, algo considerado consustancial a la naturaleza femenina; ni Zola, en Nana, ni Tolstoi, en Ana Karenina se atrevieron a presentarán una mujer con tan pocos instintos maternales. Madame Bovary, se ocupa poco de su hija; abandonándola en brazos de otros, ya sean estos los de la nodriza, la criada, las vecinas o su marido y hasta le cuesta trabajo pensar en llevársela consigo cuando al pedirle a su amante, en un arrebato de pasión, que la rapte; y planean la huida, ante su pregunta, de él, sobre lo que piensa hacer con su hija, ella responde: “si no queda otro remedio nos la llevaremos”.

Fotograma de una de las películas de Madame Bovary

Fotograma de una de las películas de Madame Bovary

Su vida es una vida de fracaso y frustración, nunca está contenta con nada de lo que tiene. Siempre está ilusionada por lo que no posee y debiera tener. Sólo disfruta las cosas mientras trabaja por obtenerlas pero, una vez conseguidas, pierde el interés por ellas volviendo a caer en la apatía, el aburrimiento o la enfermedad que no le abandonan hasta que no encuentra otra idea en la ilusionarse por irrealizable que sea. No es capaz de enfrentarse a la realidad, ni de actuar por otros motivos que no sean estos. Sí necesita dinero para conseguir sus propósitos lo pide prestado, firma pagarés que sabe será incapaz de pagar; todo con tal de conseguir cosas superfluas o que supuestamente necesita para realizar sus deseos; y siempre en la creencia de que así será feliz.

Su vida es una vida de mentira; miente a su marido, a sus amantes, a sus amigos y por supuesto a sí misma; como ya hemos dicho sus fracasos y frustraciones suelen desembocar en supuestas enfermedades nerviosasque siempre pueden ser achacadas a su condición femenina y que, a veces, supera con una crisis de misticismo o aferrándose a otro de sus locos y desenfrenados deseos. Finalmente, abandonada por sus amantes, frustradas sus ilusiones y debiendo una fortuna que es incapaz de asumir acabará por suicidarse administrándose un veneno que la lleva a una muerte atroz; Flaubert, no escatima ningún esfuerzo para conseguir describir su agonía con todo lujo de detalle; posiblemente utilizando para ello los recuerdos de su niñez en el hospital de Rouen en el que trabajaba su padre.

ElementoDecorativo_RochegrosseLa muerte de Emma no soluciona los problemas económicos de Charles; él debe ahora asumir sus deudas y pagar a sus acreedores, pese a no conocerlas; como consecuencia de ello padre e hijalalectora_Raoux viven, desde entonces, en la miseria, la estrechez y la soledad; su madre se niega a ayudarle y cuando, finalmente, se aviene a ello lo hace solo a cambio de privarle de la compañía de la niña que exige viva con ella algo que, en principio Charles acepta, pero llegado el momento no puede cumplir su promesa; entonces su soledad será completa.

Confirmará las infidelidades de su mujer al descubrir las cartas de sus amantes; leerlas le volverá loco sumiéndole en una especie de enajenación que le conducirá a la muerte. Su hija le encontrará muerto una tarde sentado en el banco del cenador desde el que, en otros tiempos, observaba a Emma y su amor por ella llenaba su corazón. La niña vivirá con su abuela los pocos meses que la anciana sobrevive a su hijo; entonces se hará cargo de ella una tía que dada su pobre situación la envía pronto a ganarse la vida en una hilatura de algodón; esta es la única mención que aparece en la novela de una mujer trabajadora y está planteada como una degradación más en la vida de la niña.

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Indolencia

Flaubert consiguió su propósito, escribió una novela sin vestigios del autor; superando a otros escritores franceses que ya estaban en esa línea, cómo Balzac; incluso fue más allá que todos ellos al incluir el análisis psicológico en sus personajes mostrando así, a los lectores, sus más íntimos sentimientos sin ningún escrúpulo. Creó también uno de los personajes más negativos de la historia de la literatura consiguiendo con ello criticar muchos de los defectos hasta entonces atribuidos a las mujeres.

En madame Bovay dominan: la frivolidad, el egoísmo, la pereza, la vanidad…; a Madame Bovary no le sirvió de nada una de las mayores aspiraciones de las mujeres de su época: recibir una educación esmerada; no supo utilizarla en su provecho, tal como preconizaban las mujeres de la época que pasaría si conseguían tener pleno acceso a ella. No supo utilizarla para superar las dificultades y conseguir traspasar ese reducido espacio doméstico en que la mujer estaba enclaustrada como Ángel del Hogar; no le interesaba el desarrollo de sus cualidades intelectuales que, al parecer poseía, ni sus habilidades artísticas. No era trabajadora y solo era perseverante para aquello que le interesaba; si se hubiera dedicado a cualquier actividad con el mismo ahínco que para llevar a cabo sus locas y románticas ilusiones habría sido una triunfadora.Dibujo_mujerenferma_LouisHervieu

Gustav Flaubert declaró “Madame Bovary soy yo”; desconozco si,en su empeño por depurar su estilo literario y conseguir crear una novela moderna haciendo desaparecer su voz de sus páginas al
igual que cualquier otro vestigio suyo; buscó otra manera de permanecer en ella trasmutando parte de sí mismo al carácter y/o la personalidad de Emma Bovary. Lo que sí sé es que las mujeres debemos estarle agradecidas por dejarnos las cosas las cosas tan claras, pues la lectura de la novela no deja lugar a dudas, el camino de Emma Bovary no conduce a ninguna parte… salvo al desastre.

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Gabinete Croisset, donde Flaubert escribía















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  • Raquel

    Febrero 7th, 2017

    Me ha gustado el análisis exhaustivo que habéis hecho de Madame Bovary. Sin embargo, creo que Emma era una persona egoísta porque contaba con serios desequilibrios mentales. No creo que sus desvaríos fantasiosos fueran una muestra de su inmadurez y de su falta de empatía hacia Charles y su hija. Emma era una mujer tremendamente insegura, con un desorden mental que le incapacitaba para actuar como una persona sensata. Tal desorden originó mucho sufrimiento a su familia, pero especialmente a ella, que se veía persiguiendo eternamente metas que jamás llegarían (o no de la manera que ella esperaba). En mi opinión, Emma era una persona fría y con pocos escrúpulos, sí, pero hay que juzgarla desde el punto de vista de que era una persona inestable que no contaba con los mismos criterios que una persona mentalmente sana.

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