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Mogador-Essaouira, Marruecos. Cuaderno de viaje. Por : Catherine Beaume.

La isla más grande enfrente de Essaouira se llama Mogador.  En su suelo los arqueólogos encontraron huellas de una colonia fenicia que después de  las guerras púnicas  se volverá romana, un sitio de comercio y de explotación de la púrpura; las islas pequeñas se llaman Purpuraires. Quedan una villa  y una necrópolis en lo que ahora es una reserva natural.

 Vue panoramique essaouira

Vue panoramique essaouira

Los bereberes, ya antes de los romanos y sobre todo después, fueron los habitantes principales y a veces los dueños  en esta costa africana. Las murallas y una ciudadela que vemos todavía frente al mar fueron construidas por los portugueses a principios del siglo XVI; bautizaron el conjunto como Mogador. ( Catherine Beaume )

Mogador-Essaouira, Marruecos. Cuaderno de viaje. Por : Catherine Beaume.

En 1764 el sultán Mohammed ben Abdallah manda a un arquitecto francés, Théodore Cornut discípulo de Vauban,  construir otras murallas y la Kasbah. Llama su ciudad Souira (pequeña ciudadela) ;  que se volverá Essaouira (bien diseñada) tergiversando con  la letra s árabe y poniendo de relieve el plano ortogonal de la medina.

Maroc_le_port_d'essaouira

Maroc_le_port_d’essaouira

En 1840 los franceses bombardean la ciudad y se apoderan de ella. La presencia francesa  se acabará en 1956 con la independencia y Mogador se llamará por fin Essaouira.

El contraste entre la parte del puerto y sus fortificaciones a la francesa y la parte de la ciudad árabe (o berebere)  es lo que dota de encanto al lugar. Las temperaturas siempre agradables, hasta durante el verano cuando el resto del país aguanta 40º,  atraen a los turistas tanto de Marruecos como de toda Europa y de otras partes del mundo a pesar del viento, siempre presente.

 

Un tesoro: el argán o erguén.

El árbol no tiene nada de raro, crece en todas partes en el campo. Es la primera cosa que se nota desde el taxi entre el  aeropuerto y el hotel. Cuentan que las cabras lo escalan para comer más hojas; nos cruzamos de verdad con ovejas y cabras. El érguen es un vegetal típico de la región entre Essaouira y Agadir.

coopérative

coopérative

El verdadero tesoro es el aceite que se hace con las semillas de las drupas. Un árbol produce entre 10 y 30 kilogramos de frutos cada año. Para obtener un solo litro de aceite hacen falta 38 kilogramos de frutos que dan 2,6 kilogramos de semillas lo que explica el precio del producto final. Desde siempre es el trabajo de las mujeres que ahora se reúnen en cooperativas.  Tienen tiendas en las ciudades donde a veces se puede ver a unas trabajando sentadas en una alfombra de manera muy artesanal con un pequeñito molino portátil,  mientras otras están seleccionando las semillas llevadas en serones enormes. Las tiendas ahora venden además del aceite numerosos productos cosméticos.

Se ofrece este aceite par dar la bienvenida con el té y la miel. En los hoteles para el desayuno sirven los tres alimentos para aliñar las espesas crêpes marroquíes.

Toda la cocina es suculenta y famosa. Los cocineros incorporan el argán en más platos cada vez. Sabe un poco a aceite de avellanas.

Y entre comida con argán y otra comida todavía con argán puedes buscar baños árabes donde practican un masaje  con este filtro mágico que tiene virtudes tanto para la salud en general como para la piel. 

 

Primer paseo

Si la ciudad es hermana de la Rochelle y Saint Malo, entre otras,  no es en vano. Conozco esta torre cuadrada y las rocas debajo de la muralla se parecen a las de  la ciudad bretona.

vista a la medina desde el puerto

vista a la medina desde el puerto

En el puerto se avecinan pequeñas barcas azules y bous. El primer día, con el mal tiempo, las barcas estaban amontonadas de tal manera cerca del muelle que era difícil imaginar como podrían salir. Pescan  muchas sardinas y una cantidad muy variada de mariscos que se comen en toda clase de restaurantes pero especialmente en lo que se parece primero a un mercado  y que son una veintena de  puestos donde te cuecen lo que compras y te lo comes a cualquier hora en las mesitas con un vaso de vino blanco, porque tienen vino, y muy bueno, producido en varias regiones del país. Los puestos, además de un número, tienen nombres de puertos de toda la costa atlántica francesa pero se puede comer pulpo a la gallega…

 

La vieja ciudadela atrae a los franceses que han leído el Zapato de raso de Paul Claudel. Gran parte de la obra se sitúa en Mogador durante el Siglo de Oro e imaginamos a doña Prouhèze esperando a don Rodrigo durante diez años después de mandarle una carta que nunca llega. Para olvidarnos de estos amores imposibles o sublimes  hacemos LA foto, imperdible con la pequeña escalera colocada enfrente del gran ojo en la muralla con vistas a la medina.

 

Judíos

Desde el siglo XVII estimulan la economía con sus negocios protegidos por las autoridades.  Ellos solo podían trabajar los metales: acuñaban las monedas  (unas con el sello de Salomón o la rosa de Essaouira que  grababan también en el dintel de sus puertas) y la joyas que adornaban con filigrana. Ellos vendían el trigo a los cristianos. Llegarán en los años 1850 a ser 17 000 cuando el resto de los habitantes no superaba los 10 000. Essaouira era el puerto de Tombouctou, las caravanas llevaban oro, especias y esclavos. Un lugar precioso es el antiguo mercado de granos con su caravasar.   En la playa, cerca del terreno de golf, unos dromedarios esperan ahora a los turistas.

sceau de salomon

sceau de salomon

Cuando el puerto de Casablanca se desarrolló muchos judíos se fueron a esta ciudad para aprovecharse de navíos mercantes más grandes. Sin embargo con la creación del estado de Israel y sobre todo la Guerra de seis días  la gran mayoría emigró.

Pero otros se quedaron sin más problemas, por ejemplo André Azoulay consejero de los reyes Hassan II y Mohamed VI; nacido en 1941 en Essaouira promovió la trasformación de su ciudad natal y presidió la Primavera musical de los alisios entre otros muchos asuntos políticos o culturales. Un guía nos contó que pasó una mañana acompañando a un judío de Canadá en la medina en búsqueda de las casas y tumbas de su familia y en el ayuntamiento. Lo curioso es que hasta el año de su nacimiento, 1960, escribían todavía Mogador en los registros cuando el Protectorado  se había acabado en 1956; eso es la inercia de la administración como en todas partes.

 

Joyas

Como acabamos de decirlo eran el dominio reservado de los judíos. Los artesanos actuales siguen trabajando joyas de plata en filigrana según esta tradición que era muy apreciada entre todos los marroquíes. Otro estilo es el de las joyas y de los puñales bereberes  en que la plata se adorna a menudo con coral y lapislázuli u otras gemas.

joya berebere

joya berebere

En la medina existe una escuela de artesanía  tanto para las joyas como para  la ebanistería. Al lado una cooperativa vende  un largo abanico de preciosidades, unas de inspiración muy contemporánea,  con un certificado escrito por un empleado que se parece a  un contable de principios del siglo XX.

De una de las tiendas muy selectas cerca de la Skala salió un Tuareg, vestido de azul y con un turbante blanco como Allah manda, a mirar un ancho anillo de plata que compré en Barcelona. “¿De dónde viene, es plata pura? Pasa, pasa. Siéntate”. “Es que no pienso comprar”.  “Pues nada, deleite de los ojos”. Y sale de una multitud de pañuelos variopintos; primero anillos de plata o de cuerno de  gacela, después pendientes, collares, gemas y el GPS del desierto que es como una cruz con un ojo para orientarse gracias a las estrellas. Hablamos mucho. “Conoces muy bien la joyería, las gemas. ¿Como te llamas? Yo soy Abdul, Adbulhamid  la verdad pero no sabéis pronunciarlo. ¿De qué tribu vienes?” Le digo: “les Allobroges” y al instante en que mi marido entra me contesta: “creía que sería la tribu de las gacelas”. Es un piropo que me hizo otro hombre que me quería acompañar hasta el mejor restaurante de la ciudad, “con pescado fresco, todo muy limpio y pinard (vino en argot francés)”.  Nos fuimos sin comprar con Abdul(hamid) diciendo que empezaba muy mal la mañana:  él que esperaba llenar nuestra furgoneta (no teníamos ningún coche), yo pensando en una fíbula preciosa que me gustaba muchísimo y mi marido enseñándome el GPS adquirido en la tienda de la esquina.

rose de Mogador

rose de Mogador

table basse traditionnelle

table basse traditionnelle

filigrana

filigrana

 

Madera

En Marruecos entero hacen muebles preciosos y típicos. Para la marquetería usan principalmente tuya, limonero y nácar. Tienen un don para seguir con la artesanía tradicional y crear piezas más modernas y menos costosas con el mismo encaje en las puertas que el de los   biombos.  Te expiden las compras a casa pero compré solo una cucharilla de naranjo para hacer juego con otros cubiertos de olivo que tengo ya.

 

Colores

 Azul y blanco. Mar, paredes, barcas, gaviotas. Dicen que empezaron con las barcas, pintándolas de azul y que el resto del bote se usó en las puertas y los postigos poco a poco hasta que este color sea el color de la ciudad que el blanco de las casas realza. ¡En uno de los bares principales escriben Coca cola en letras azules  en el toldo de la terraza!

En el zoco por supuesto con las verduras y frutas, las especias, las babuchas, las alfombras, la vajilla, encontramos todos los colores del espectro solar. Esos mismos colores volveremos a verlos en los cuadros de las galerías cuando el pintor se aleja de la mera reproducción de las vistas al mar o a las murallas.

 

Olores

Cordero, pollo, kebab, pasteles, tajine, fritura, pescado, especias, cuero, lana, mar: puedes orientarte en la medina con el olfato y encontrar lo que buscas. En efecto en un barrio encontrarás la tela y a la gente que la coserá, en otro la bisutería o  las alfombras, la vajilla o la pastelería y en todas partes restaurantes. En esta ciudad ya no se respira el mal olor de las curtidurías, la artesanía del cuero se acabó.

 

Sonidos

musicien gnaoua

musicien gnaoua

Las gaviotas son emblemáticas y gritan en la playa y las murallas. El viento  sopla sin parar para el deleite de los surfistas que ahora usan a menudo una cometa que les arrastra, eso es el windsurf que atrae a jóvenes de toda Europa, se verifica su procedencia en las furgonetas aparcadas cerca del puerto.   El canto del muecín y los gritos o silbidos  de los conductores de carritos son propios de las ciudades árabes. Ahora unos usan motocarros, ya no silban pero siguen durmiendo la siesta en el carro.

 El festival de música  gnawa es un  gran éxito  desde su fundación en 1998. Los gnawas  son descendientes de esclavos, tocan una música sagrada,  mística, que conduce al trance en las celebraciones de las cofradías. Tocan también para cualquier público en conciertos y influenciaron muchos otros tipos de música. Es así que el festival de junio invita también a “las músicas del mundo”.

Unos músicos tocan todo el año en las terrazas  de los restaurantes y bares y los acróbatas. que también tienen algo de sagrado, en Marruecos actúan en la calle o la playa.

 

Peculiaridad de la medina de Essaouira: es “la bien diseñada”

Después de la visita de la medina de Tetuán y todo lo que sabía de otras medinas laberínticas no me atrevía a ir sola o en pareja. El primer día, después del paseo por el puerto al ver una avenida larga e ancha que la atraviesa damos un vistazo y al día siguiente fuimos con un guía. Creo que no hay manera de perderse de verdad en estas calles y callejones pero siempre vale la pena ir con un buen guía que hace notar detalles, da consejos y explica  la organización de los barrios, enseña que las casas se reúnen alrededor de una fuente, un horno y una mezquita que son el mínimo vital y te cuenta anécdotas de su ciudad. Logró, o casi logró porque no lo tengo completamente claro, que entienda lo que es una Kasbah: es una pequeña plaza fuerte, una casa fuerte diría; un ksar es un conjunto de kasbahs, es una forma de pueblo frecuente en el sur del país y en el Atlas. Lo ambiguo es que en Argel la medina se llama casbah como en varios otros lugares.

champs élysées d'Essaouira

champs élysées d’Essaouira

Pues estamos en Essaouira con sus Campos Elíseos y su Skala. Los primeros son la avenida principal y la segunda es un paseo en las murallas entre los cañones portugueses o españoles donde mucha gente pasea, es verdad, tanta como cerca de la playa, turistas en bermudas o minifalda, hombres con traje y corbata o anorak, pocos con una chilaba,  mujeres  con velo y vaqueros o vestido largo y siempre el móvil, muchos niños; todos se fotografían cabalgando los viejos cañones y contemplan el mar.

En el zoco  puedes todavía toparte con una mujer en haik. Va vestida así porque todavía las mujeres, del campo en general, se lo ponen o es una figurante de las numerosas películas que ruedan en la ciudad, puedes toparte también con un mosquetero o un grupo de  hombres con los fusiles y puñales específicos de su tribu. 

El haik es una larga pieza de tela blanca (6×2,20 m), de algodón o lana que se arrolla alrededor del cuerpo y justifica la existencia de la fíbula (o de imperdibles). Como el blanco es el color del luto se añade un pañuelo de otro color, a menudo negro y bordado, y puesto para cubrir la nariz y la parte inferior de la cara, el haik escondiendo ya la melena. 

 

El museo

El último día fuimos al museo. Está en el centro de la medina, en un antiguo riad. Además de la arquitectura de una casa tradicional de la gente acomodada enseña la historia de la ciudad. Tiene colecciones de monedas y otras piezas arqueológicas, de muebles, de bóvedas pintadas, de joyas y armas muy adornadas, instrumentos de las cofradías gnawa y detalles sobre sus rituales,  alfombras tejidas o anudadas, gemas (aprendes que se usa un seudo coral, seudo como el lapislázuli pálido de mi amigo Abdul :  “un lapislázuli del desierto”).

Quizás es preferible ir a este museo más temprano, quizás puede ser un resumen de la estancia.

 

 

Antes de salir pienso en mis amigos pieds-noirs, esos franceses del Magreb que tuvieron que “exiliarse”. Albert Camus escribía: “el pensamiento del ser humano es sobre todo su nostalgia”. Pienso también en Tahar Ben Jelloun, escritor marroquí que vive en Francia  y que escribió El racismo contado a mi hija. No he encontrado  nada desagradable. El guía que acompañó a este judío de Canadá en busca de sus raíces había ido ya a la Meca a pesar de sus pocos años pero nos señaló la iglesia dando la hora de misa. Desde luego no hablamos del Sahara occidental ni de Mali, ni de Al Qaeda. La gente es siempre muy amable, con el sentido del humor que reconocemos en Francia a los actores Gad El Maleh o Jamel Debbouze , la mayoría hablando un francés perfecto y contestando a “por favor” con un “con mucho gusto” y una sonrisa.  Quizás es porque es una ciudad que vive en gran parte del turismo pero no sentí el integrismo o el machismo que me pesaba en Tetuán. Viven con “la hora de rezar, la hora de comer, y… ¡la hora de la película!” Reciclan todo, desde los bidones de agua atados en todas partes de las bicicletas hasta las teteras y trocitos de metal que transforman en esculturas.

Entiendo esta nostalgia de Camus y de mis amigos y echaré de menos la terraza del segundo piso con vistas al mar y a las bonitas tiendas cerca de la muralla.

Pero tuve un consuelo: una escala en Ouarzazate al regresar me permitió descubrir desde el avión el Atlas con sus rocas ocres y relucientes, sus cimas nevadas y sus lagos y ríos.

 

 

 

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  • Flamenco Rojo

    mayo 22nd, 2013

    Como a finales de Julio vamos la familia y algunos amigos a Marrakech y Mogador está a tiro de piedra, lo mismo los animo y nos acercamos a visitarla. Marruecos es otro mundo que merece disfrutarla por eso yo repito visitar este verano.

    Besos.

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