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Ramiro Pinto y los Etcéteras. Por: Elías Gorostiaga.

 

Todo el mundo necesita tener un escritor atemporal en el bolsillo y yo tengo a RP. Para este número de Alenarte había preparado una entrada sobre la última novela de Umberto Eco, pero por todas partes se leen entradas del Cementerio de Praga y ninguna de Ramiro Pinto y personalmente, necesitaba hablar de este personaje singular y no es por su escaso atractivo o singular belleza, sino por la sinfonía paradigmática de sus obras.

 

  ( Elías Gorostiaga )

 

 

 

Ramiro Pinto y los Etcéteras. Por: Elías Gorostiaga.

 

Le conocí en los años ochenta, cuando venía huido de Madrid, porque le perseguía la extrema derecha y su libro sobre las sectas. Entonces vivía en casa de su tía Lola, soltera y ya entonces muy mayor, en el nº7 de la calle Portamoneda, lo que llamaba su Castillo de Aire. Frecuentaba reuniones políticas con tipos marginales, algunos sin ombligo y otros con tres tetillas, reuniones clandestinas, no por falta de libertad, si no porque lo que allí se traficaba eran discusiones sin principio ni final, argumentos de tedio y aburrimientos algebraicos sobre el funcionamiento político, removido como ropa sucia en el tambor de una lavadora sin agua, una ropa que nunca se terminaba de lavar.

Fundamos un partido político, una compañía-escuela de teatro, (y particularmente él, la revista “Al margen”); todo salía mal, todo valía y todo cabía en aquel tambor (de derrota en derrota hasta la derrota final). Después y mientras tanto, saltó a la fama por luchar contra el Estado, por el Pantano de Riaño, subido a un tejado junto con vecinos del pueblo, para intentar que no derribaran las casas (veinte años atrás expropiadas), algo que no evitaron con la entrada en funcionamiento del dicho Pantano, etc, etc, …buscó a Julio Iglesias en una de sus giras por España, hasta encontrarle y conseguir darle su “Tratado sobre el enamoramiento”, Julio Iglesias le confundió con un loco que le quería matar, etc, etc,  hasta la última … el pasado año, “La Intifada poética” contra el ayuntamiento de León, por un asunto relacionado con la privatización y el suministro de agua, etc, etc.

 

Hace años, cuando me vine a Barcelona, un día se presentó con una caja y cinco copias de una novela basada en Ceaucescu, el dictador Rumano, para presentarlo al premio Planeta, que iba a ganar, lo mismo pasó más tarde con el premio “La sonrisa vertical”, de hecho este casi lo había ganado, hasta que nos presentamos a la fiesta de la editorial y vimos que entrevistaban a una escritora y a RP nadie le preguntaba quién era y qué hacía allí, nos tomamos una copa de cava, vimos a los escritores y gurús de las letras de Barcelona y nos fuimos. Ya entonces tenía a su hijo Rayo. Así le llamaron y por eso (Ramiro y Yolanda) tuvieron que pelearse con el Juez, no le quería inscribir en el Registro Civil con ese nombre, etc, etc. Y después de todos esos años, peripecias y más peripecias, casi todas de derrota en derrota, portadas de periódico, programas de televisión, incluida La Clave de Balbín,  y no menos de quince o veinte libros, todos esos libros, todas esas novelas, ensayos de economía (la Perestroika del capitalismo, o la Renta básica),  poesía, textos teatrales, cuentos infantiles, relatos, etc, etc, que me mandó puntualmente y que guardé y nunca pude leer, después de todo aquello (y del robo y apropiación de algunas de sus ideas por algunos partidos políticos, sin recibir nada a cambio), esta entrada es un homenaje a esa amistad y para los demás, la recomendación de no leer sus libros, incluso  bajo amenaza de tortura, porque son libros inconclusos, que nunca se terminan de leer, porque nunca se terminaron de escribir, igual que aquellas ropas que nunca se terminaban de lavar. Al fin y al cabo a Ramiro ya no le importa todo esto, tiene proyectos de libros nuevos,  (al editor tampoco, ya tiraron esa toalla a la lavadora). La lista es extensa y puedes encontrarla en su blog , en Facebook, donde siempre sonríe y dispone de  una frase de ánimo, pero si caes en la tentación, a mi no me echéis la culpa, de hecho ya le dije que quemara todo lo que había escrito y que volviera a empezar por el principio.

 

Ahora, mientras esperamos una decisión, prepara una novela de unas mil páginas y no se de qué, pero imagino que como todo lo demás, algo que no empieza ni termina bien, ni mal.

 

Me cuesta trabajo decir esto, pero se lo digo porque no le va a perjudicar, RP no es un escritor, no crea nada, ni siquiera intenta reconstruir la realidad de forma imperfecta, como los retratos de Goya o los paisajes de Turner, y sin embargo no son escritos a los que les falte pensamiento, su vida y su obra no se puede desligar de algo inocente y espontáneo, todo está pensado, demasiado pensado, de hecho su trabajo es pensar, te lo encuentras por León caminando y no le ves pasear, le ves pensar, dar vueltas a una idea, más política que literaria, lucha contra una conclusión que no llega. No es un escritor como yo veo a los escritores, incluso como me veo a mi mismo, es un pensador al que no le importa la forma, no es Javier Marías,  Fernández Mallo, ni Borges, no es Salinger, ni Delibes, no es un escritor porque escriba, es un tipo singular que hace de su vida un extremo campo de axuntos dixpares, donde podía crecer algo.

 

Ya me gustaría a mi que hubiera sido Alejando Dumas, pero la revolución de este idealista, no está en el mundo, ni en el mundo de los dibujos animados, no existe pero es mortal, no es carbonario, judío o jesuita, no sigue el dictado de los carlistas, ni de los borbones, no es republicano, ni socialista, ni comunista, no es luterano, calvinista, mahometano o pensionista, de hecho nunca ha cotizado a ningún tipo de seguro y cuando me escribe cartas (como se escribía antes), el sobre con el logotipo de CNT, viene tachado.

 

Ahora RP ya no es El Castillo de Aire, ya no es un tipo joven con el vientre plano y tupé negro zaino, pero sigue en casa de su vieja tía Lola, ya nonagenaria y no solo tiene un hijo que se llama Rayo, tiene cinco hijos, veinte libros y su mujer Yolanda, pero ningún lector. Ramiro Pinto, es un paradigma, no es un cambio de paradigma, es así en su naturaleza. Por eso escribo aquí, lanzo esta botella con un mensaje, puede que yo no sea el mejor lector o escritor, puede que todo sea mentira y me gustaría que alguien (con o sin amenaza de tortura), echara un vistazo en ese legado, sin guardarme rencor y sin descomponer el fino polvo que lo cubre, al fin y al cabo, yo seguiré siendo amigo suyo y le visitaremos, una vez al año, en la atiborrada biblioteca-pasillo, de su casa del Barrio Húmedo, en León.

 

Nota: A todo esto a su tía Lola, yo personalmente no la conozco, ni la he visto en mi vida.

 

 

 

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  • Horacio

    mayo 10th, 2011

    Elías, que te lías… no olvides que “la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”… y que, incluso a un buen ciudadano como Sócrates, le dieron a tomar la cicuta porque “era impío” y “corrompía a la juventud”. Hoy la religión es el dinero, aunque para tenerlo y retenerlo haya que lamerle el culo al poder, a Manuel Chávez, a Zapatero, si se deja, o a Rajoy… Ramiro se ríe del dios Capital.

  • Elías Gorostiaga

    mayo 11th, 2011

    Ramiro no necesita defensores Horacio, en todo caso, mi artículo sobre R. es meramente literario. Las demás cicutas, son vulgares politiquillas.

    Nota: Prefiero a Aristóteles antes que a Sócrates.

  • Horacio

    mayo 12th, 2011

    Yo, a los griegos, los tengo un poco menos olvidados que a los egipcios o a los babilonios… ¡ay va, ay va…! Pero sin maese Sócrates no hay gran Platón… Tú di que sí Elías. Dale publicidad a Ramiro, a ver si pillamos a más gente que lo lea. Lo que me extraña es que alguien se atreva a hincarle el diente al tocho de la renta básica con el entusiasmo y aprovechamiento que lo hicieron, hace poco más de un par de años, Mayor Zaragoza y su equipo. Hoy, la gente anda algo anestesiada y, si no escribes algo “literario”, no te leen. ¿No es vergonzoso que unos vecinos de León, conscientes de lo que se nos venía encima por la privatización del agua, tuviera que montar el Show de “Margarito” y la “Intifada poética”? Y, aún así, aunque hagas como aquel funcionario que escribió la biblia en verso, pocos lo van a leer. Hay que tener un poco de talento, es verdad. Pero, cuántas veces no suple el padrino…

  • catherine

    junio 5th, 2011

    Con tantos etcéteras es lo de nunca acabar, de nunca cambiar. Es un retrato divertidísimo y cariñoso de un amigo raro.

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